jueves, 7 de enero de 2010

¡Las FARC son invencibles!, por Dax Toscano Segovia




A la “bellísima Lucero” y a su compañero de lucha, Simón Trinidad

Días antes de contactar con Jorge Enrique Botero, el entrevistador había empezado a leer un libro de la autoría del periodista colombiano llamado “Simón Trinidad, un hombre de hierro.” La lectura lo enganchó desde un inicio, al tratarse no sólo de los pasajes de la vida de uno de los comandantes de las FARC-EP, hoy detenido injustamente en una cárcel estadounidense, país al que fue extraditado con el beneplácito de Uribe, sino porque allí también se explica la historia de resistencia y rebeldía de un pueblo que ha sufrido los embates de la criminal oligarquía criolla santanderista y del voraz imperialismo yanqui, lo cual permite, a su vez, comprender el por qué la insurgencia colombiana es la fuerza revolucionaria que, levantada en armas, se ha constituido en el ejército de las y los colombianos que forman parte de esa gran masa de desposeídos, desplazados y violentados por esos grupos de poder y sus aparatos criminales militares y paramilitares.
Botero es un periodista distinto a aquellos melindrosos cretinos que circulan por los escenarios de las oficinas de las industrias mediáticas. Ataviado con su traje de combate, Jorge Enrique se mete en los lugares más recónditos para indagar, investigar sobre los hechos, pero sobre todo para, a través de una práctica militante consecuente no sólo con la actividad periodística, sino con la causa revolucionaria, dar a conocer objetiva y verazmente lo que sucede en los escenarios en los cuales se lleva adelante la lucha por conquistar la Nueva Colombia.
A pesar de las acusaciones que contra él han vertido el narcoparamilitar presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez y sus acólitos, no tiene ningún temor de exponer con claridad las mentiras que se vierten contra las FARC-EP a través de una muy efectiva campaña propagandística, difundida por los medios al servicio de la oligarquía colombiana y el imperialismo yanqui.
Con sus conocimientos, resultado también de sus vivencias y de su actividad reporteril, así como de un amplio saber sobre la historia de su país, ha podido demostrar que la insurgencia colombiana no es una agrupación de terroristas, sino de hombres y mujeres con profundas convicciones e ideales revolucionarios que luchan por cambiar la situación oprobiosa en la que está sumida la mayoría de colombianas y colombianos.
Jorge Enrique Botero representa lo que las y los periodistas deberían ser: profundos conocedores de la historia y la realidad social de los pueblos, indagadores asiduos que van en busca de la raíz de las cosas, personas con convicciones profundas y con sólidos principios, luchadores y revolucionarios consecuentes con la causa de los oprimidos y explotados y no rastreros y dóciles repetidores de lo que los amos de las industrias mediáticas les obligan a decir.
Con Botero se comprende en realidad lo que es la insurgencia colombiana, representada principalmente por las FARC-EP.
1. La propaganda del imperialismo y la oligarquía santanderista colombiana, expuesta principalmente a través de sus industrias mediáticas ha calificado a las FARC-EP como una organización terrorista, de narcotraficantes. Como periodista e investigador ¿qué puedes decir sobre estas aseveraciones?
Le contestaría Dax lo mismo que le dije a un tribunal de EE.UU. cuando juzgaban a uno de los comandantes de las FARC extraditados a ese país, Simón Trinidad, en virtud de un tratado que hay entre el gobierno de Colombia y el de EEUU, cuando me preguntó el fiscal qué eran para mí las FARC. Yo le contesté y le respondo a usted que para mí las FARC son una organización político-militar alzada en armas contra el Estado colombiano desde hace ya casi cincuenta años, que tiene una estructura y una forma organizativa que la hace ser un ejército rebelde dentro del territorio colombiano y que tiene y está inspirada por ideales y convicciones políticas e ideológicas, extendida por todo el territorio colombiano y que tiene una decidida vocación de poder y que, en este momento, es un factor de poder en el país.
No es de ninguna manera una organización terrorista. Me parece que esa ha sido una pérfida creación mediática orientada y dirigida por las élites de Colombia y de EE.UU. aprovechándose un poco en la coyuntura posterior al 11 de septiembre de 2001 y sustentada en evidencias inexistentes, puesto que no hay pruebas de eso.
Se menciona mucho cierto tipo de acciones que ejecutan las FARC para sustentar su supuesta condición de organización terrorista, como por ejemplo el tema de las retenciones que hacen las FARC. Este es uno de los caballos de batalla fundamentalmente con los que se trabaja esta idea del terrorismo de las FARC.
Yo puedo dar fe, porque he estado allí, de la condición de prisioneros de guerra que tienen los miembros de la fuerza pública actualmente en poder de la insurgencia. Personas que cayeron en poder de su adversario después de horas y horas de combates, de enfrentar con balas a su adversario. Entonces, unas personas que duraron diez, quince horas combatiendo y que caen en poder de su adversario, mal se pueden llamar secuestrados. Son prisioneros de guerra. Eso no tiene otra denominación.
Por otra parte se acusa a la insurgencia armada de ser una organización terrorista porque supuestamente hacen reclutamientos forzados de menores de edad. ¡Eso es absolutamente falso! Yo he podido constatar esta situación también en mi trabajo de reportería.
Evidentemente hay menores de edad en la insurgencia. Eso es una cuestión innegable y tampoco es algo que oculte la insurgencia. Cuando las cámaras de todo el mundo entraron a la zona del Caguán pudieron registrar, abierta y libremente, la presencia de menores de edad allí. Pero la explicación de la presencia de menores de edad ahí no tiene nada que ver con un reclutamiento forzado. Tiene que ver con la falta de oportunidades y de futuro que tienen esos muchachos, de la ausencia total del Estado, de una perspectiva educativa y de la ausencia total, en muchos casos, de condiciones materiales adecuadas para su desarrollo. Pero es más, yo diría que la gran mayoría de los menores de edad que militan en las filas insurgentes están allí porque sus padres o sus familiares han sido asesinados, bien sea por las fuerzas del paramilitarismo o bien sea por las mismas fuerzas del Estado. Yo he visto niños que llegan allá huyendo de episodios escalofriantes de violencia. Y ¿qué hace la guerrilla? Pues acogerlos, no los va a dejar ahí a su destino, a su suerte.
Por otra parte, por ejemplo, puedo dar testimonio que son niños que no participan directamente de la confrontación bélica, que no están sometidos a los terribles riesgos del combate y que más bien desempeñan funciones logísticas que van acompañadas, entre otras cosas, pues esto es muy irónico, ya que la acusación de terrorismo a las FARC en materia de reclutamiento a menores es una verdadera ironía, porque lo que ve uno allá es a esos menores, que se han visto obligados a tomar esa decisión, aprendiendo a leer, a escribir, alfabetizándose en el mundo insurgente.
Entonces ¿cuál violación al derecho internacional humanitario se está constituyendo ahí? A mi modo de ver ninguna.
En fin, hay una serie de acusaciones que carecen totalmente de evidencia, no son más que una construcción mediática.
2. Otra de las acusaciones que se hacen a las FARC como parte de la campaña de desprestigio llevada en su contra, que se ha hecho más evidente desde el asesinato de Raúl Reyes, de Iván Ríos, las deserciones de personas que supuestamente tenían un alto rango en la estructura militar de las FARC como Karina o la traición de los dos comandantes en la famosa Operación Jaque, es que esta organización revolucionaria está desmoralizada, en vías de ser derrotada y que sus combatientes están ahí ya no por principios revolucionarios, sino solamente para delinquir. Tú que conoces de cerca a las FARC-EP y que has estado en campamentos guerrilleros ¿qué puedes decir al respecto?
Bueno, es evidente que a lo largo del año 2007 y 2008 y en desarrollo de una gigantesca operación militar que ha costado miles y miles de millones de dólares al gobierno de EE.UU. y al gobierno de Colombia, operación en la que se hacen uso de los más sofisticados aparatos de la tecnología moderna en el terreno bélico, las FARC recibieron una serie de golpes que, primero que todo, comprueban que el Estado colombiano y su gran aliado EE.UU. tienen que invertir sumas monstruosas de dinero para poder confrontar a su adversario, lo cual de entrada desmiente aquella idea de que en Colombia no hay un conflicto armado. Pero bien, recibieron golpes, es una guerra y en esa guerra hay momentos de desequilibrio de la balanza militar.
Recuerdo, por ejemplo, que en el año 98 las FARC asestaron más o menos 10 golpes de grandes proporciones a las fuerzas militares y llegaron a tener 500 soldados y policías en su poder como prisioneros de guerra. La balanza militar estaba decididamente a favor de la insurgencia. Entre otras cosas, algunos analistas dicen que fue eso lo que obligó al gobierno del presidente Pastrana a llegar a una negociación política que se conoció como la negociación del Caguán.
Ahora, los golpes sufridos por las FARC en este tiempo, indudablemente resintieron la estructura y, porque no, el ánimo de la insurgencia. Para una guerrilla cuyo gran mito fundacional, cuyo gran emblema, cuya luz era Manuel Marulanda Vélez, ya no tenerlo por supuesto que representaba un golpe anímico. Los episodios que usted menciona de la muerte en territorio ecuatoriano del Comandante Raúl Reyes, del posterior asesinato de Iván Ríos, etc. generaron también efectos en la estructura militar porque eran jefes guerrilleros y sobre sus hombros pesaban una cantidad de responsabilidades que había que reemplazar.
Pero le quiero decir Dax, yo como observador atento de esa realidad pronostiqué en aquellos momentos que a la guerrilla le iba a costar muchísimo tiempo y esfuerzo para reponerse de los golpes sufridos. Y en desarrollo de mi trabajo de reportería y de seguimiento del conflicto colombiano volví al mundo insurgente en varias ocasiones después de esos episodios y yo me he quedado verdaderamente sorprendido, atónito, diría yo, con la capacidad de recuperación que tiene la guerrilla. Quizás porque, digamos, su fuerza interior es muy grande o porque sus mitos fundacionales y sus propósitos son a prueba de todo o quizás porque también lo habían previsto todo.
Yo recuerdo mucho en mis viajes a entrevistar al Comandante Raúl Reyes, que yo le mencionaba con pesar o le hacía ciertas condolencias porque me enteraba del asesinato o de la muerte en combate de algún guerrillero que conociéramos los dos y él se sorprendía por mi preocupación. Decía “pero nosotros tenemos asumido que si estamos en una guerra lo más normal que puede suceder es la muerte”. Ellos tienen asumido eso desde que toman las armas y se enfrentan al Estado. También saben que una de las posibilidades, e incluso una de las mayores posibilidades de su vida, es la muerte. Entonces, yo no sé en realidad cuáles son los resortes o la suma de resortes que han hecho que hoy en día, después de semejantes golpes, las FARC estén nuevamente en una disposición combativa quizás mayor a la de hace unos años y que hayan tenido ésta enorme capacidad de recuperación.
Yo creo que el discurso de este oficial de los altos mandos militares y del propio presidente Uribe en el sentido de que las FARC están a punto de ser exterminadas, a unas pocas horas de su disolución total, no es más que una aspiración de ellos, un sueño.
Pero yo lo he dicho con todas sus letras, y no lo digo como una consigna, sino lo digo como una realidad histórica, comprobable por la ciencia, por la historia, por la política que ¡las FARC son invencibles, son invencibles!
La otra discusión es si están en posibilidades o en capacidad de llegar al poder. Esa es otra discusión. Pero no las van a aniquilar. Y como no las van aniquilar, esto nos llevaría indefectiblemente a concluir, si somos seres humanos sensatos, pensando en un país, en el futuro de la sociedad colombiana y el ámbito latinoamericano, que la única salida es una negociación política, es la vía del diálogo, es la vía de la suscripción de un gran pacto de paz que le devuelva a los colombianos algo que es muy preciado y que no hemos podido acariciar durante cinco décadas, que es la paz y que nos deje ver el futuro de otra manera, no en esta terrible sensación permanente de belicismo y agresividad a la que nos tiene acostumbrado el gobierno de Uribe.
3. Muy pocas personas pueden tener acceso a una información objetiva, veraz de lo que realmente constituyen las FARC-EP. Esta situación ha permitido que la propaganda del imperialismo y de los regímenes narcoparamilitares colombianos haya pegado mucho en la gente que cuando escucha sobre las FARC, como ha internalizado de tal manera ese discurso de los poderosos, califiquen a esta organización como de terroristas. Como comunicador social ¿qué elementos consideras tú que caracterizan a esa propaganda y cómo enfrentar esa propaganda para que las personas comprendan mejor que son las FARC-EP?
Importantísima ésta pregunta Dax, porque yo creo que ahí está el nudo que hay que desatar. Yo creo que la sociedad colombiana está aterrorizada. El gran trabajo mediático conducido desde las más altas esferas del poder, económico sobre todo, es hacerle creer a la sociedad colombiana que hay un enemigo al acecho, que estamos en medio de los peores peligros y que hay que cerrar filas y que hay que estimular o apoyar aquella idea de que la única forma de acabar con ese monstruo que supuestamente está allá, listo para devorarse a la sociedad colombiana, es con todo los fuegos, con todos los hierros.
Fíjese que a la construcción de la amenaza terrorista de las FARC, que así la denomina el presidente Uribe, le han agregado otro gran demonio que tiene aterrorizada y paralizada a la sociedad colombiana. Hay movimientos de resistencia, hay gente en la calle y está la insurgencia armada, pero si usted se pone a ver en conjunto la sociedad colombiana, ésta está absolutamente paralizada y eso lo hacen también construyendo el otro demonio que es, ni más ni menos, que el presidente Chávez. Falta poco para que en las rutinas familiares de Colombia, aquella vieja amenaza a los niños de que si no se toman la sopa le traigo a yo no sé quien, se convierta en si no se toman la sopa le traigo a Chávez. Es impresionante el nivel de macartización, estigmatización y caricaturización que han hecho del presidente de Venezuela los medios colombianos.
Entonces, en esa atmósfera de sociedad paralizada, que repito ha sido la gran construcción mediática y con eso te contesto a la primera parte de la pregunta, yo veo que no nos queda otro camino que de estimular y darle todo el apoyo, impulso, esfuerzo que sea posible a aquellas expresiones comunicativas que se salen del discurso oficial.
Hablábamos ayer contigo en la inauguración de este encuentro continental de periodistas de la cantidad de herramientas que hay al alcance ahora, y también hablábamos de la afortunada aparición de Telesur en el espectro electromagnético de nuestro continente. Y hablábamos hasta de las paredes, en fin, yo pienso Dax de que no nos queda otra de que si nos han desafiado a una guerra mediática, ¡a las armas mediáticas, con todos los fierros, con todas las herramientas a nuestro alcance!
Hay que contrarrestar de mil maneras este ataque tan horrible de que estamos siendo víctimas desde los medios de comunicación, no nosotros como revolucionarios, las sociedades, la sociedad colombiana en el caso nuestro y la sociedad latinoamericana que pareciera adormecerse un poco ante el excelente y exitosísimo proyecto comunicacional que impulsan las élites.
Esto también les tenemos que aprender. Yo no creo que vamos a apelar nunca a las inmundicias que apelan ellos y a las manipulaciones. Pero desde el punto de vista técnico, desde el punto de vista estético, de calidad, tenemos que aprender y utilizar muchos de esos recursos, porque repito, si algo tenemos que reconocer es que su tarea se ha logrado, ha sido eficaz. Es una porquería, es un atropello, es una cosa maquiavélica, pero eficaz. Entonces nos toca redoblar los esfuerzos con gran decisión, para ver si logramos revertir o nivelar la situación un poco en esta materia.
4. Parte de los ataques contra las FARC-EP constituye la criminalización de todas y todos quienes, de una u otra manera, manifestamos nuestro apoyo a la insurgencia colombiana. A ti te han calificado como un vocero de “los terroristas”. Esto ha conllevado a que incluso las propias organizaciones de izquierda e intelectuales que han expresado cierto respaldo a las FARC-EP, tengan miedo de hacerlo con mayor frontalidad, manteniéndose en silencio, mientras el imperialismo y la oligarquía vociferan lo que les place. ¿Qué hacer para enfrentar ésta campaña de amedrentamiento, que conduce al silenciamiento?
Yo tengo una teoría sobre eso. Lo que buscan con ésta tarea de criminalizar, estigmatizar y ponerle una etiqueta, un inri a las personas es básicamente amedrentarnos, para que nos ocultemos, nos escondamos, nos vayamos y, por ejemplo, yo que estoy en Colombia que me vaya para Ecuador, para Venezuela, que me abra para Europa o que si tu estás en Ecuador que te escapes para yo no sé dónde. Eso es lo que buscan, y por supuesto que ponen en peligro la vida de muchas personas y múltiples de esas calificaciones atrevidas y sin sustento que hacen sobre esas personas, organizaciones, equipos de trabajo, pueden derivar en tragedias.
El presidente Uribe dice en una rueda de prensa que fulano, fulano y fulano, refiriéndose a tres periodistas, entre ellos yo, “son unos voceros de la insurgencia y unos publicistas del terrorismo”. En Colombia hay más de diez locos que interpretan como una orden para asesinarlo a uno. Entonces qué pasa ahí. Las opciones repito son dos: me escondo, paso a la clandestinidad y empiezo hacer cosas que yo no conozco y no sé hacer y las haré mal o amplio mi escenario de acción y sigo haciendo mi trabajo y lo hago con más empeño, me hago más visible y haciéndome más visible de alguna forma me protejo.
Y bueno, hay que apelar también a las organizaciones internacionales que velan por estos temas de derechos humanos, a las organizaciones de periodistas de todo el mundo, a los pronunciamientos de las personalidades internacionales. Eso de alguna manera limita la capacidad de agresión que tiene el establecimiento contra las personas que hemos decidido enfrentarlo.
Yo me sitúo del lado de los que consideran que ante esos ataques hay que crecer y censuro, aunque en muchos casos lo entiendo, lo acepto, pero me parece que no es el camino adecuado, el exilio, el desaparecer de la escena, callarse y asumir esa actitud.
5. Otra acusación vertida contra las FARC-EP es la de que ésta organización mantiene secuestrados a un sinnúmero de personas en campos de prisioneros en la selva, sonde se les maltrata, se les veja e incluso se les tortura. Tú que has tenido oportunidad de estar en esos lugares ¿puedes contarnos cuál es la realidad sobre las cárceles de las FARC-EP?
Ese tema de la supuesta crueldad en el tratamiento a los prisioneros de guerra, me parece que es otra gran construcción mediática.
Vamos a ver.
Evidentemente las imágenes del cautiverio, yo he grabado varias de ellas, es más creo que el ochenta por ciento de las imágenes que salen del cautiverio son mías, yo he estado allí, he estado varias veces, son imágenes bastante fuertes. Estamos hablando de personas que pasan su cautiverio en la profundidad de la selva, en condiciones atmosféricas difíciles, en condiciones de salubridad complicadas, con dificultades de alimentación muchas veces, en épocas de verano con dificultades de agua, lugares donde entra muy poco sol, están en la mitad de la manigua, repito, y, digamos que desde el punto de vista del impacto visual son muy fáciles de usar con el fin que tú quieras.
Yo me acuerdo, por ejemplo, cuando yo saqué unas imágenes en el canal Caracol, donde yo trabajaba, de los 500 soldados que te decía estuvieron prisioneros de la guerrilla. Cuando saqué esas imágenes saqué un documental y el canal me lo censuró, no lo dejó salir al aire, pero se quedó con mis imágenes. Yo denuncie la censura y me echaron. Pero los “hijuemadres” se quedaron con las imágenes y entonces empezaron a poner en mitad de pantalla campos de concentración nazis en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial y en la otra parte de la pantalla las imágenes mías, haciendo un símil, una analogía entre los campos de concentración nazis y los lugares donde estuve. ¡Nada que ver! Era una utilización, una manipulación. Yo puse una demanda a Caracol por eso, porque entre otras cosas estaban poniendo en peligro mi vida como si yo hubiera ido a esos lugares para ese propósito.
Pero bien, voy hablarle un poquito de las condiciones del cautiverio. La figura esa me causa sentimientos encontrados. Yo entiendo que es la guerra, la confrontación y que son personas que caen en medio de la conflagración en ésta situación. Pero es una situación extrema que es muy fácil de manipular y de convertir en una mala imagen para la insurgencia.
Advierto que son las mismas condiciones en las que están los guerrilleros. Las personas que están en cautiverio desayunan, almuerzan y comen lo mismo que los guerrilleros. Son personas que reciben atención médica, yo he visto atención odontológica, he visto que desde el punto de vista de su rutina no reciben maltrato, no son objeto de ensañamiento por parte de sus captores y hasta he visto situaciones de familiaridad, de camaradería y de amistad, de alguna forma, entre unos y otros.
Ahora bien, se han presentado por supuesto, como se presenta en las cárceles del Estado, casos de intentos de fuga o casos de indisciplina o casos que ponen en riesgo la seguridad de los demás.
¿Cuál es la respuesta que se le da a un preso que se insurrecta en una cárcel cualquiera del mundo? Es el castigo y castigos tenebrosos. Calabozo, aislamiento, etc.
¿Qué le pasa a un preso en cualquier cárcel del mundo que intente fugarse? Pues la orden es impedir que se fugue y si se fuga, seguramente que correrá con graves consecuencias para su vida.
Lo mismo sucede allá, porque para la insurgencia se trata de prisioneros. Entonces si un grupo de prisioneros intenta fugarse, al otro día del intento fallido de fuga, amanece encadenado. Si un grupo de presos o un preso hacen cosas que ponen en peligro la seguridad de los demás y también de la insurgencia y de los guerrilleros que les cuidan pues reciben un castigo. Claro, eso, por supuesto, en el relato, en la utilización mediática que se hace del asunto resulta como algo supremamente cruel e inhumano.
Pero aparte de advertir que me resulta muy doloroso encontrar esas situaciones, creo que se ha magnificado ese tema con un ánimo, repito, de dar una apariencia de crueldad que estoy seguro yo, no existe en la insurgencia y si existe, existe como hechos aislados, como hechos que además son punibles por estatutos y reglamentos de ellos.
6. Para desprestigiar a las FARC-EP, la campaña propagandística del imperialismo y la oligarquía colombiana señala permanentemente que en las filas de ésta organización se maltrata a las mujeres. Tú tuviste oportunidad de conocer a Lucero, la “bellísima Lucero”, la compañera de Simón Trinidad. Cuéntanos algo sobre esa excepcional mujer.

(Jorge Enrique Botero se siente conmovido al escuchar el nombre de Lucero. Sus ojos se llenan de lágrimas)

Hombre, Dax, me haces sentir un largo escalofrío por mi cuerpo. Solamente escuchar el nombre de Lucero me causa una gran emoción íntima, interna.

Lucero es una típica representante de las jóvenes colombianas que llegan a la insurgencia por la vía de la política. Ella es una muchacha que en su época de estudiante se forma políticamente, ingresa a las filas de la Juventud Comunista, actúa en la legalidad y va viendo caer a su alrededor a todos sus compañeros de lucha que no están echando tiros, sino que están en la brega política legal.

Lucero proviene de una pequeña población de la Costa Atlántica colombiana. Ingresa a la Unión Patriótica y va viendo como todos sus dirigentes se van muriendo a tiros. Tiene la fortuna de encontrarse con un frente guerrillero comandado por Simón Trinidad y ante la eventualidad de morirse o abandonar la lucha, prefiere optar por otra manera de seguir atendiendo a sus ideales.

¿Maltrato? Jamás he observado, es muy posible, estamos hablando de hombres y mujeres que tienen sentimientos y a los hombres les dan celos y a las mujeres les dan celos. Es posible que haya habido episodios medio melodramáticos, incluso violentos entre parejas, así como actitudes machistas, sin lugar a duda.

Pero, por ejemplo, un episodio de violencia sexual contra una guerrillera es lo menos probable que yo me pueda imaginar en el mundo. Porque un episodio de violencia sexual contra una guerrillera es inevitablemente castigado con la pena máxima o si un guerrillero se sobrepasa o actúa de una manera agresiva contra mujeres de la población civil, también es objeto de fortísimos castigos.

No he visto una organización social o un grupo social donde en la práctica los roles femenino y masculino se hayan invertido totalmente a como sucede en la sociedad capitalista. Ahí los roles están totalmente equilibrados. La elaboración de los alimentos, el lavado de la ropa lo ejercen los hombres y ahí viceversa las mujeres no sólo cargan su fusil, sino que se disponen para las tareas más duras de abrir caminos, de abrir trincheras.

Desde el punto de vista práctico, de la rutina diaria de la guerrilla el concepto y la práctica del machismo no existe. Yo creo que algunos de los lugares donde más he visto evolucionada y realizada a la mujer es en el mundo insurgente.

Me río mucho de toda esa habladuría que hay sobre el maltrato a las mujeres y las mujeres objeto sexual y que las mujeres para poder ingresar tienen que pasar por los brazos de los comandantes. Eso me resulta novelado totalmente. Lo que se busca es desestimular el ingreso de las muchachas a la insurgencia y busca crear la sensación de que eso allá es un infierno machista, en el cual la mujer no es sino un objeto sexual para satisfacer los instintos de los demás. Pero yo creo que ellos se mueren de la risa allá y de la rabia también de oír esas versiones, porque el lugar donde mejor he visto yo a las mujeres es allá.

Gracias Jorge. Mi cariño, respeto y admiración para ti por tu convicción revolucionaria y tu consecuencia como profesional del periodismo, metido en el movimiento mismo de lo social y no sólo en los escenarios de las industrias mediáticas.

Gracias a ti.


Diciembre de 2009

Los afligidos criminales del régimen uribista, por Miguel Mármol


Tras darse a conocer el comunicado del Bloque Sur de las FARC-EP, con fecha 24 de diciembre de 2009, en el cual ésta organización revolucionaria acepta ser responsable del ajusticiamiento del gobernador del Caquetá, Luis Francisco Cuellar, Uribe y sus voceros, afligidos, condolidos y compungidos, una vez más, con la ayuda de falsimedia, lanzaron un sinnúmero de acusaciones, maldiciones y amenazas contra la insurgencia.
“Bandidos, cínicos, cobardes, matones, mentirosos, terroristas” son algunos de los términos utilizados por estos personajes que, como buenos manipuladores de conciencias que son, con estas palabras pretenden nuevamente confundir a las personas, apareciendo ellos como amigos de la paz, mientras presentan a la guerrilla como responsable de la violencia.
Una vez más quieren imponer a todas las personas su discurso a través del cual se presenta a las FARC-EP como una organización delincuencial, lo cual tiene además como objetivo el justificar no sólo la persecución contra las y los integrantes de ésta organización revolucionaria, sino contra quienes se solidarizan con su causa a nivel mundial.
Los medios al servicio de la oligarquía colombiana y del régimen narcoparamilitar uribista, conjuntamente con sus aliados mediáticos en el continente y el mundo entero, han manifestado su indignación por el hecho “brutal” cometido por las FARC-EP. Sobre los vínculos de Luis Francisco Cuellar con el narcoparamilitarismo, causante de masacres de campesinos colombianos en la misma zona donde este personaje era gobernador, no dicen nada.
Los muertos que hay que llorar son sólo aquellos que pertenecen al círculo de la oligarquía colombiana. Los campesinos cortados en pedacitos por las motosierras de los paramilitares no merecen ni una sola lágrima, a no ser que sirvan para los propósitos de manipulación propagandística del uribismo.
Si en Colombia no existiera un conflicto armado, la muerte de Cuellar, bajo las circunstancias en que se dio, no se hubiera producido. Pero la realidad colombiana es distinta. Allí hay una guerra. Y, lamentablemente, hay hechos que muchas veces sin ser previamente planificados, pueden suceder. Este es el caso del ajusticiamiento del gobernador del Caquetá que, ante la arremetida militar ordenada por Uribe “para rescatarlo a sangre y fuego”, tuvo que ser ejecutado por el comando guerrillero que lo hizo prisionero para juzgarlo por corrupto y por sus relaciones con el paramilitarismo.
Para confundir a las personas sólo basta con informar sobre este hecho en forma superficial, acompañándolo de elementos sensacionalistas para lograr que la gente se emocione y sienta como que fuera la muerte de un ser cercano lo sucedido con Luis Francisco Cuellar.
¡Las FARC son asesinas!, repiten una y otra vez.
Pero cuando el ejército colombiano lanza ataques crueles, feroces y mortíferos contra los campamentos de las FARC-EP donde mueren guerrilleros, como en el caso del comandante Raúl Reyes, o el ataque al frente 43 de ésta organización donde murieron 45 insurgentes en días recientes, no dudan en calificarlo como un acto legítimo para combatir a quienes ellos llaman “terroristas”. Personajes tan humanos como el ministro de Defensa de Colombia, Gabriel Silva o su antecesor, el mafioso Juan Manuel Santos, gozan, ríen y se retuercen de satisfacción por cada guerrillero abatido.
¿No es eso cinismo? ¿No es hipocresía compungirse por la muerte de uno de sus allegados y llenarse la boca hablando de la paz, cuando se regocijan con la muerte de sus enemigos? ¿No es eso doble moral? Y de ninguna manera significa esto que a las y los revolucionarios no les daría gusto que el mundo se libre de personajes tan nefastos como Uribe. ¡Por supuesto que no!
Lo que debe quedar claro es el grado de manipulación que llevan adelante los propagandistas del uribismo para quedar ellos como santos o mansas palomas y hacer ver a los otros como los bárbaros. Esta posición cínica la dejó clara Uribe al declarar que “hay que acabar con todos esos bandidos para que el país pueda vivir en paz”. Es la lógica de los pacificadores, desde la época del colonialismo. Lo que cabe preguntar es ¿quién pacifica a esos pacificadores?
Ya hay voces honestas, como las de la agrupación “Colombianos por la Paz”, que han caído en el juego discursivo de los seguidores de Goebbels, al señalar que el acto de las FARC es injustificable desde todo punto de vista. De igual manera se equivocan cuando expresan la necesidad de buscar los mecanismos necesarios para humanizar la guerra.
En primer lugar, no se trata de justificar el ajusticiamiento de Cuellar por parte de la insurgencia fariana, sino de comprender las circunstancias que rodean a este hecho y, sobretodo la terquedad del régimen uribista de negarse a concretar un acuerdo humanitario para posibilitar el intercambio de prisioneros. Uribe ha sido tan indolente que, una vez que quedó libre Ingrid Betancourt y los agentes norteamericanos, no le ha importado para nada la suerte que corran los otros prisioneros en manos de las FARC-EP como se demuestra con las trabas que ha puesto para la liberación del cabo Moncayo y el soldado Calvo. En segundo lugar habría que recordar a ésta digna agrupación de colombianas y colombianos, entre las que destaca la figura de la senadora Piedad Córdoba, las palabras del Comandante Manuel Marulanda cuando al ser interrogado sobre la humanización de la guerra dijo que la mejor manera de hacerlo es acabar con ella.
Y no han sido las FARC-EP las que no han querido acabar con la guerra, sino la oligarquía colombiana y el imperialismo yanqui, que hoy cuenta con siete bases militares en Colombia, quienes destinan millones de dólares para continuar en el conflicto, además de oponerse tajantemente a llevar adelante un acuerdo que posibilite desde el punto de vista político, económico y social, la democratización de una sociedad dominada por una minoría de explotadores.
¡Tras de ladrones, bufones!, dijo Uribe a las FARC-EP. Su escupitajo le cayó en la cara al presidente narcoparamilitar. Sólo basta con recordar cómo fue reelegido con la ayuda de los paramilitares o como sostuvo reuniones en el “Paracio” de Nariño con esos criminales. Y la lista de bufonadas es extensa, como las declaraciones permanentes de que las FARC-EP van a ser derrotadas. El bufón mayor, Álvaro Uribe, está desesperado por reelegirse. En días pasados declaró que para su segunda reelección “deja todo en manos de dios”, cuando es sabido que trabaja con las mismas fuerzas que le permitieron anteriormente participar para una nueva elección presidencial.
Y como son verdaderos bufones, andan preocupados por un video que dicen que no han visto, pero que saben de que se trata, donde las y los realizadores exponen una cara distinta a la que la propaganda de la oligarquía santanderista colombiana y el imperialismo presentan sobre las FARC-EP.
El documental “FARC-EP, la insurgencia del siglo XXI” ha empezado a recorrer el mundo. Y, en cierta forma, Uribe y su bufón menor, Gabriel Silva, están contribuyendo a ello gracias a sus declaraciones.
¿Por qué están tan molestos?
El film es un golpe a la fabricación del consenso que la industria mediática pretende lograr sobre la imagen de las FARC-EP.
En este documental, realizado en la selva colombiana, se expone la calidad humana de las y los combatientes farianos, su entrega a la causa revolucionaria, su capacidad para enfrentar las dificultades, su alto nivel de preparación física y militar, su dedicación al estudio y el desarrollo de actividades culturales. De igual manera se puede apreciar la presencia de jóvenes, hombres y mujeres, que con decisión combaten para construir la Nueva Colombia.
No se trata de una exposición aduladora de las FARC-EP, que la presenta como un mundo idílico. El análisis dialéctico se hace presente al conjugar no sólo la exposición de los elementos propios de la subjetividad humana, de su psiquis, sino también de las condiciones materiales de existencia, de las relaciones sociales existentes en el seno de la sociedad colombiana, el papel intervencionista de los EE.UU., las causas reales generadoras de la violencia. Al contrario de las basuras producidas por falsimedia para denigrar a las FARC-EP, el film hace un estudio de la totalidad, interrelacionando cada hecho, entendiéndolos como procesos y no como sucesos sueltos, descontextualizados.
Allí se puede comprender, de la voz de una comandante guerrillera, las razones por las cuales en las filas de las FARC-EP las mujeres, sin ser obligadas a ello, deben practicar el aborto cuando por determinadas circunstancias quedan embarazadas, pese a que existe educación sexual y conocimiento de métodos anticonceptivos por parte de las y los combatientes farianos. Los mentirosos y pacatos como Silva no entienden que las condiciones de lucha en las que se desenvuelven las mujeres guerrilleras, les impele, en cierta forma, a que tengan que renunciar, en algunos casos, a su maternidad.
Lo que duele a los seguidores de Rambo o de Terminator, es que en el documental se muestre el verdadero papel que tienen las mujeres en la insurgencia como combatientes, como trabajadoras, como camaradas.
Eso les fastidia, así como el hecho de presentar a una guerrilla que realiza trabajo agrícola, que produce sus propios alimentos, demostrando la falacia de que viven de la droga, cuando en el vídeo se escucha a una hermosa combatiente fariana explicar que las FARC-EP plantean no una política represiva sobre este tema, sino una política educativa, a la vez que en forma abierta señalan que se debería legalizar la droga para acabar con las mafias del narcotráfico, exponiendo además la necesidad de llevar a cabo una política de sustitución de cultivos que posibilite a los campesinos tener una vida diferente, con mejores condiciones de existencia.
Y les duele asimismo ver a una guerrillerada con una moral elevada, sólida en sus principios, con convicciones profundas, con un alto grado de organización y, sobre todo, alegre, llena de humor.
Los inquisidores del régimen uribista tratarán de impedir que el documental “FARC-EP, la insurgencia del siglo XXI” sea visto en el mundo.
Por el momento dicen que los aparatos de inteligencia colombianos, bajo las órdenes estrictas de Uribe, conjuntamente con la Interpol, con la CIA y el Mossad están investigando en los archivos policiales del mundo para descubrir quienes son los tales Diego Rivera, Frida Kahlo, Julius Fucik, así como un tal Alejo Carpentier, de quien dicen sería un peligroso agente del G2 cubano.

Patria Grande, enero de 2010

domingo, 27 de diciembre de 2009

Entrevista a Dax Toscano, miembro de la Asociación Bolivariana de Comunicadores


por ABP Venezuela
ABP/20/12/2009

En el marco del congreso Constitutivo del Movimiento Continental Bolivariano (MCB), la Agencia Bolivariana de Prensa (ABP) entrevistó al profesor universitario, intelectual y escritor ecuatoriano Dax Toscano. La situación actual del Ecuador, la importancia de la unidad continental y el impacto para Ecuador de las bases estadounidenses en instaladas Colombia, son algunos de los temas que ABP conversó con este revolucionario nacido en la Patria de Eloy Alfaro.

ABP: Compañero Dax Toscano, nos interesa saber su punto de vista sobre el acoso, persecución y judicialización por parte de la derecha ecuatoriana contra personas y organizaciones que reivindican el pensamiento Bolivariano en su país.

Dax Toscano (DT): Lo primero que hay que comprender es que en Ecuador todavía no se ha producido un proceso de transformación revolucionaria que dé al traste con todas esas instituciones que son encargadas, precisamente, de reprimir. Esas instituciones no sólo tienen que ver directamente con el poder judicial, sino con los organismos que aplican la represión directa, como la policía, el ejército y los aparatos de inteligencia.

Hay que entender, en ese sentido, que el Estado ecuatoriano es de corte capitalista y está al servicio de los grupos de poder político y económico. Por ende el Estado ecuatoriano no es neutral: vela por los intereses de esos grupos. Y esos grupos van a utilizar a los aparatos represivos para perseguir a todos aquellos que tengan posturas más radicales y que expresen con su práctica un deseo… y no sólo un deseo, sino acciones concretas que tienden a transformar ese régimen oprobioso y explotador.

Esa es una de las razones para la persecución: el temor que tienen las clases detentadoras del poder y sus aparatos represivos de que las fuerzas revolucionarias avancen, se fortalezcan y lleven a cabo una transformación mayor en el Ecuador. Esos sectores son retardatarios, porque no quieren que las fuerzas radicales, progresistas, las fuerzas revolucionarias, presionen al gobierno para que gire a la izquierda y no a la derecha.

ABP: En ese contexto que nos señala, Dax, nos gustaría escuchar su opinión sobre la situación económica, política y social de Ecuador y los cambios que se han dado en los últimos años.

DT: El presidente Correa en varios de sus discursos ha señalado que llegó el fin de la oscura noche neoliberal. Yo creo que el fin de la oscura noche neoliberal no ha llegado. Tal vez en algunos momentos ha habido un poco de luz, puede ser. Pero en otros ha oscurecido más, también es cierto.

Hay que ser claros: se está viviendo un proceso complejo en el Ecuador, que no es un proceso que nos esté llevando ya al socialismo del siglo XXI. Lo que sí se ve es gran cantidad de reformas, muchas de las cuales pueden beneficiar a los sectores populares.

Pero asimismo, se ve que en esa lucha de contrarios, en esa contradicción que existe entre unas fuerzas y otras dentro de los mismos movimientos denominados transformadores o progresistas, implica algunas veces que las fuerzas retardatarias se impongan. Por ponerte un ejemplo: de la constitución del Ecuador no se pudo quitar lo que hace referencia a dios, porque las fuerzas conservadores de la derecha lo impidieron. Lo mismo sucedió con el tema de la despenalización del aborto.

Los anteriores son apenas dos ejemplos de lo que sucede a nivel social. A nivel económico no hay un proceso que lleve a la afectación de los intereses oligárquicos. Más bien esos sectores de poder político y económico han presionado de una u otra forma para mantener sus intereses. Por ejemplo los banqueros, las transnacionales mineras y del petróleo, los grupos monopólicos vinculados al sector de la comunicación; muchos de estos grupos están enquistados en el Gobierno.

Hay que entender este proceso en toda su dimensión, y hay que saber interrelacionar las cosas. Sí, hay cosas beneficiosas para los sectores populares. Hay una política asistencialista social que no es mala, más bien es positivo porque en definitiva ayuda a los sectores que se les ha dejado desplazados. Pero también es necesario decir que esto no es suficiente para que se acabe la explotación en el Ecuador.
En cambio, los sectores de la oligarquía no han sido afectados en sus intereses. Entonces, ¿de qué va a depender esa transformación?: de la presión que ejerzan, del grado de movilización que tengan los sectores populares para hacer girar al gobierno hacia la izquierda, y que estos sectores se mantengan fuertes para evitar el embate de las fuerzas de la derecha una vez que se sientan afectados en sus intereses.

Si el gobierno no está consciente de eso, la derecha más recalcitrante lo seguirá golpeando, y los intereses de esos sectores no se verán afectados, y las cosas seguirán prácticamente igual.

Entonces, por todo ello, yo creo que la famosa noche neoliberal todavía no se ha acabado en el Ecuador.

ABP: ¿Qué representa para el Ecuador la presencia de las siete bases norteamericanas instaladas recientemente en suelo colombiano?

Lo que hay que comprender es que eso forma parte de la estrategia que Estados Unidos está diseñando para América Latina. Muchos dicen que EU no ha tenido una estrategia clara hacia América Latina, por eso es que ha ido perdiendo algunos espacios. Eso es discutible, pero en cierta forma lo que podemos decir es que EU está pendiente de que, lo que piensan como su patio trasero, se le está yendo de las manos a través de vías que anteriormente no eran consideradas las adecuadas, y que hoy se están materializando en la práctica, tales como los procesos electorales.

Ese patio trasero se les está yendo de las manos porque hay presidentes dignos, presidentes que quieren transformaciones, como el caso del presidente Evo Morales en Bolivia o el presidente Chávez aquí en Venezuela y, en cierta forma aunque eso pueda generar discusiones, una política coherente en ese sentido del presidente Correa en Ecuador. Estos son los tres presidentes más cuestionados por el imperialismo y las oligarquías en América Latina. Eso ya deja mucho que pensar, ¿no es cierto?

Entonces, colocar las siete bases en Colombia significa para nosotros, en primer lugar, violar nuestra soberanía, porque es una violación a la soberanía de un país hermano, y nosotros somos tan colombianos como ecuatorianos. Además constituye una amenaza latente para el proceso bolivariano de Venezuela y de todas las fuerzas que quieran buscar una transformación, porque estas bases militares norteamericanas no tienen, como se ha dicho, el objetivo de combatir el narcotráfico y a la insurgencia colombiana.

Según un informe de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, estas bases se levantaron con el objetivo de hacer vigilancia en todo el continente y lanzar ataques y tropas con aviones que no necesitan abastecimiento de combustible durante varias horas. Quieren mandar estos ataques y tropas contra los países a los que EU concibe como “enemigos potenciales”. ¿Cuáles son esos “enemigos potenciales”? Aquellos países que tienen regímenes contrarios a los intereses estadounidenses. Eso tiene para nosotros una afectación.

Además hay que ver que el régimen narcoparamilitar de Uribe en Colombia maneja la misma doctrina de “Guerra Preventiva” de George W. Bush, es decir, lanzar ataques en cualquier rincón del mundo sin que necesariamente alguien le haya atacado. Así lo demostró en Angostura, en Ecuador, con el ataque al campamento del Comandante de las FARC- EP, Raúl Reyes. Entonces, Colombia puede, en cualquier momento, lanzar un ataque de esa naturaleza con el justificativo de perseguir fuerzas insurgentes en territorio ecuatoriano. Eso constituye un peligro.

Y además, desde el punto de vista político y ético, hay que rechazar eso porque no es posible que vengan potencias con esas nuevas políticas neocoloniales a afectar a nuestros pueblos.

ABP: ¿Qué significado tiene para el pueblo ecuatoriano la constitución del Movimiento Continental Bolivariano?

DT: Ecuador es sólo un eslabón de un gran movimiento que no sólo es latinoamericano, sino que ha trascendido las fronteras, y que incluso está presente en Europa y otros países donde no se pensaba posible, por ejemplo en Turquía. Esto es fundamental, porque ninguna lucha revolucionaria puede reducirse a los marcos de las fronteras de un país.

El Che y otros grandes pensadores siempre dijeron que la lucha tenía que ser de carácter internacional. La frase de Bolívar: “Unidad, unidad, unidad”, es el concepto que nos va a permitir avanzar contra el embate de las oligarquías, quienes por cierto sí se unen. Las oligarquías sí forman transnacionales del crimen y del terrorismo, mientras que nosotros muchas veces nos mantenemos desunidos.

Por eso, la constitución del MCB es un avance importante para hacerle frente a esas transnacionales del crimen y del terrorismo: porque nuestra lucha no es de un solo pueblo, es una lucha internacionalista. Esa es la lucha que debemos profesar.

Debemos sentirnos tan venezolanos, tan cubanos, tan bolivianos, tan colombianos, tan hondureños, etc. como lo son los ciudadanos nativos de esos países. Por lo tanto, nosotros debemos defender las luchas de esos pueblos. Y esos pueblos sabrán, en su momento, defender con el mismo compromiso nuestras luchas. Por eso es tan importante la constitución del MCB, para lograr objetivos concretos que nos coloquen en mejor posición para hacer frente a nuestros enemigos comunes.

ABP: Gracias, compañero.
DT: Gracias a ti.

Amenazas de terroristas, por Dax Toscano




Mensajes amenazantes han sido emitidos en estos días contra el recién constituido Movimiento Continental Bolivariano (MCB) y sus integrantes por parte del régimen narcoparaterrorista colombiano, encabezado por Álvaro Uribe Vélez.

El presidente paraco pidió en días anteriores a la fiscalía colombiana que inicie un proceso judicial contra los integrantes del MCB por los supuestos delitos de concierto para delinquir y exaltación del terrorismo.

El general Freddy Padilla, Comandante de las Fuerzas Militares colombianas hizo público un pronunciamiento en el cual advertía a las y los integrantes del MCB de abstenerse de presentar el saludo del Comandante de las FARC-EP, Alfonso Cano, al Congreso Constitutivo de dicho movimiento, celebrado en Caracas, Venezuela los días 7, 8 y 9 de diciembre de 2009. De igual manera, con tono desafiante, señalaba que en caso de que el MCB manifieste su apoyo a las FARC-EP, se considerará un delito puesto que lo que se estaría haciendo es avalar a un grupo “delincuencial”, “terrorista”.

La respuesta de la dirección del MCB fue contundente:

General:

Como un atrevimiento y una inútil amenaza de criminalización a nuestro naciente Movimiento Continental Bolivariano (MCB) valoramos su carta solicitándole a este Congreso Constitutivo no aceptar el digno mensaje del comandante en jefe de las FARC-EP a nuestro evento. En su infeliz comunicación usted además hace un uso descarado del chantaje.

No solo ratificamos orgullosamente la recepción de referido mensaje del comandante Cano, sino que además le recordamos que las FARC-EP forman parte de la diversidad revolucionaria de este movimiento y el Comandante Cano, como el fallecido y admirado comandante Manuel Marulanda Vélez, están integrados a su presidencia colectiva.
Los generales de horca y cuchillo, comprometidos con el narco-paramilitarismo y la guerra sucia no nos merecen el menor respeto, ni tienen la más mínima calidad para calificar a las fuerzas revolucionarias del continente.

Por su parte, el ministro de Defensa colombiano, Gabriel Silva Luján, ha expresado en reiteradas ocasiones que Venezuela se ha convertido en refugio de varios líderes de las FARC-EP, señalando además que los gobiernos que apoyen a dicha organización deben ser considerados como cómplices del terrorismo. Asimismo, Silva expresó que “si un país teme que las Fuerzas Militares de Colombia realicen un ataque similar al de la operación Fénix es porque reconocen la presencia de grupos al margen de la ley en su territorio”, lo cual constituye una seria amenaza de ataque a territorio venezolano, puesto que según los informes de inteligencia colombianos, Iván Márquez, miembro del secretariado de las FARC-EP, estaría refugiado en dicho país.

En días pasados un juez colombiano emitió una orden de captura contra el presidente alterno del Parlamento Latinoamericano (PARLATINO), el ciudadano venezolano Amílcar Figueroa, acusándole de haber incurrido en los delitos de apoyo a organización terrorista, concierto para delinquir con fines de secuestro, financiación de terrorismo y entrenamiento de grupos ilegales.

Como parte de esta campaña de persecución, el gobierno colombiano lleva adelante un sinnúmero de acciones contra Narciso Isa Conde, miembro de la presidencia colectiva del actual MCB, quien incluso se ha constituido en blanco de las fuerzas militares y paramilitares colombianas.

De igual manera, el régimen que gobierna desde el “paracio” de Nariño ha atacado a personalidades comprometidas con la concreción de acuerdos que encaminen a Colombia hacia un mejor destino, como son la senadora Piedad Córdoba y el periodista Jorge Enrique Botero.

La industria mediática ha respaldado las decisiones del régimen uribista, puesto que constantemente lleva adelante campañas propagandísticas contra las FARC-EP y sus integrantes, convirtiéndose en el instrumento adecuado para la manipulación de las personas respecto a lo que piensan sobre la organización revolucionaria colombiana.
Estos hechos concretos demuestran que el régimen narcoparaterrorista colombiano respaldado por los EE.UU., ha puesto en marcha abiertamente una campaña internacional para criminalizar, judicializar, perseguir y atentar contra quienes manifiesten su apoyo a la insurgencia y lucha revolucionaria en Colombia. Sólo basta recordar la captura del académico Miguel Ángel Beltrán en México, la solicitud de extradición de Lucía Moret, sobreviviente del ataque criminal perpetrado contra el campamento de Raúl Reyes en Angostura, así como la detención en España de Rosario García Albert por su presunta colaboración con las FARC-EP.

Tras el golpe militar perpetrado por los gorilas del ejército chileno, comandado por el criminal Augusto Pinochet contra el gobierno socialista del presidente Salvador Allende en 1973, se puso en ejecución un plan conjunto con las dictaduras del cono sur, la CIA y los servicios de inteligencia del mundo entero para perseguir a las y los revolucionarios que se enfrentaban a esos regímenes criminales. El secuestro, las detenciones ilegales, la extradición, el encarcelamiento, la tortura, las desapariciones fueron las acciones llevadas a cabo por las fuerzas represivas contra toda persona considerada enemiga de las dictaduras y de formar parte de organizaciones revolucionarias de izquierda.

Hoy, con el pretexto de defender la democracia, el régimen criminal uribista tiene el mismo objetivo político que el que se trazaron los dictadorzuelos en América Latina en la década de 1970 con el Plan Cóndor: desmovilizar a las organizaciones populares, paralizar a los colectivos en base al terror ejercido por las fuerzas represivas y socavar las bases de apoyo a los movimientos revolucionarios, en armas o no, mediante la criminalización de cada una de las actividades que se lleven a cabo como parte de la solidaridad internacionalista con esos movimientos.

El narcoparamilitar vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, acuso a las fuerzas revolucionarias aglutinadas en el MCB de pretender implantar un totalitarismo en la región, atentando contra la “democracia”, por lo cual pidió tomar acciones judiciales contra sus integrantes, a la vez que solicitó se proscriban esos movimientos.

Los mafiosos que gobiernan Colombia acusan al MCB de ser el brazo político de las FARC-EP, desconociendo que esa agrupación revolucionaria es no sólo un ejército del pueblo, sino una organización política que tiene sus propias estructuras para llevar adelante su tarea ideológica como el Partido Comunista Clandestino Colombiano y el Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia. El MCB se nutre en ese sentido de esa experiencia valiosa de lucha, llevada a cabo con firmeza revolucionaria a lo largo de cincuenta años y que se expresa en el ejemplo combativo del Comandante Manuel Marulanda Vélez.

La captura de Simón Trinidad, en enero de 2004 en Quito, así como el secuestro de Rodrigo Granda, el 14 de diciembre de 2005 en Caracas, son otros hechos que confirman que el gobierno colombiano tiene un plan internacional de persecución a las fuerzas revolucionarias y sus bases de apoyo, plan que no contempla, de ninguna manera, el respeto a la normativa jurídica internacional, como lo evidencian los hechos señalados, así como el ataque a territorio ecuatoriano y las amenazas de ataque contra territorio venezolano vertidas directamente por el actual ministro de Defensa colombiano, Gabriel Silva Luján.

En este contexto se hace necesario señalar:

• Que el terrorismo emana de un régimen criminal, corrupto, enquistado hoy en la Casa de Nariño, cuyo principal representante es el narcotraficante número 82 del cartel de Medellín, el mafioso Álvaro Uribe.
• Que el terrorismo de Estado es causante de los crímenes más execrables contra el pueblo colombiano, hechos cometidos tanto por las fuerzas militares y paramilitares de ese país puestas al servicio de la oligarquía santanderista y de la política genocida del imperialismo yanqui. Más de 300 mil asesinatos han sido cometidos por los paramilitares que, lejos de desmovilizarse, hoy actúan bajo otras denominaciones como las Águilas Negras. De igual manera, el ejército es responsable de la matanza de campesinos para hacerlos pasar por guerrilleros, crímenes en los cuales están involucrados altos oficiales de esa institución castrense.
• Que la violencia en Colombia tiene un origen histórico, la misma que tiene que ver con la aplicación de métodos crueles por parte de la oligarquía colombiana para mantener su poder y las relaciones de explotación a las que han sometido a la clase trabajadora colombiana, tanto en el campo como en las zonas industriales. Según un informe de la FAO el 49,2% de la población de Colombia es pobre, la pobreza extrema alcanza el 14,7%, lo que equivale a 7,4 millones de personas viviendo en la indigencia. En la zona rural la situación todavía es peor, elevándose a 60% los hogares que viven por debajo de la línea de pobreza. En el mundo, Colombia ocupa el tercer lugar entre los países con mayores desigualdades económicas y sociales.
• Que los EE.UU. son responsables directos de la situación político-militar que vive Colombia, país al que consideran parte de su patio trasero, el mismo que constituye para los intereses imperiales una zona geoestratégica importante para mantener la vigilancia y control del continente, además de ser una nación rica en recursos naturales muy apetecidos por el “águila del norte”. La instalación de bases militares en territorio colombiano así lo evidencia, lo cual además confirma la política entreguista, rastrera y servil del régimen uribista que con ello ha permitido que el imperialismo yanqui convierta a Colombia en su colonia.
• Que la industria político-mediática de la mentira juega un rol fundamental para la consolidación hegemónica de la oligarquía colombiana y el imperialismo que, con el pretexto de defender el orden institucional y la democracia, llevan adelante una política genocida contra el pueblo colombiano, la cual se hace evidente con la aplicación de la denominada Doctrina de Seguridad Democrática. Los medios no disimulan su alegría por cada acción efectiva llevada a cabo contra las fuerzas revolucionarias colombianas. Ellos son el instrumento de propaganda necesario para crear una imagen desfavorable de la insurgencia.
• Que la existencia de movimientos revolucionarios armados en Colombia es la respuesta legítima del pueblo frente a la violencia ejercida por las clases explotadoras, el imperialismo yanqui y las transnacionales capitalistas. El derecho a la resistencia y a la rebelión armada es la única alternativa que la oligarquía colombiana ha dejado a un pueblo al que pretenden masacrar o someter totalmente, dejándolo sin ningún mecanismo de defensa.
• Que, de ninguna manera, las fuerzas progresistas, de izquierda, verdaderamente revolucionarias en el mundo pueden internalizar y hacer suyo el discurso de los poderosos que condena la lucha de los pueblos y sus métodos legítimos para hacerle frente a las fuerzas opresoras, explotadoras. Las organizaciones, los movimientos revolucionarios deben contar con el apoyo decidido de los colectivos sociales. La internacional del crimen y el terror no está representada en esas fuerzas, sino por el Pentágono, la CIA, la DEA, el FBI, la Interpol, el Mossad y la OTAN.
• Que los pueblos no tienen porque pedir permiso o justificar sus acciones frente a criminales como Uribe, Padilla o Santos. Es un derecho fundamental y una necesidad el que los colectivos sociales, frente al embate que sufren por parte de las fuerzas de la reacción, se autoorganicen y combatan para cambiar el orden establecido, mediante la aplicación de cualquier forma de lucha, siempre que ésta esté apoyada en un amplio movimiento de masas.

El imperialismo y las oligarquías criollas tienen miedo a la unidad de los pueblos y sus organizaciones. La consigna bolivariana de “unidad, unidad y unidad”, materializada en la práctica, pone a temblar a las clases que históricamente han detentado el poder bajo el capitalismo. Saben y están conscientes de que unidos los pueblos son mucho más fuertes, mientras que separados son débiles y fáciles de someter.

Por ello, frente a la constitución del Movimiento Continental Bolivariano, empiezan a buscar y a poner en ejecución todos los mecanismos a su alcance para someterlo.
Claudicar ante el chantaje que pretenden imponer mediante la judicialización de quienes integran el MCB, significaría una derrota inminente de las fuerzas revolucionarias no sólo del continente, sino de otras regiones del mundo.

El MCB nació para crecer como una fuerza internacionalista, en la que se conjugan diversas organizaciones políticas, revolucionarias, insurgentes; sin dogmas, ni sectarismos. Por el contrario, el arma de la crítica constituye un instrumento necesario para fortalecer el movimiento, sin caer en la trampa de que con sólo este instrumento se puede derrotar al sistema capitalista y las clases que detentan el poder.

Ante los ataques y la criminalización a la que pretenden someter los terroristas del régimen colombiano y estadounidense a las y los integrantes del MCB, hay que responder con mayor entrega a la causa de la revolución, practicando la solidaridad internacional con todas y todos aquellos que sean objeto de persecución por parte de la internacional narcoparaterrorista del crimen organizado, dirigida desde la Casa Blanca y desde el “paracio” de Nariño.

En este sentido es importante el fortalecimiento de las diversas redes de acción y sobre todo de los medios revolucionarios para hacerle frente a la intoxicación y manipulación ideológica de falsimedia.

¡Con Bolívar y nuestros héroes!
¡Victoria absoluta o nada!

14 de diciembre de 2009

lunes, 1 de junio de 2009

LA VOZ DE UN SOLDADO DEL EJÉRCITO DEL PUEBLO


Entrevista con Rodrigo Granda, integrante de las FARC-EP


La voz de un soldado del Ejército del Pueblo:


Dax Toscano Segovia

Rodrigo Granda, señalado por el gobierno colombiano como el “Canciller de las FARC-EP”, fue secuestrado el 13 de diciembre de 2004 en Caracas, para luego ser trasladado a Colombia, operación en la que participaron corruptos oficiales de la Guardia Nacional venezolana, en conjunto con los aparatos de inteligencia del Estado colombiano y estadounidense. El gobierno narco-paramilitar de Uribe dijo entonces que Granda fue capturado en Cúcuta.

“Las autoridades colombianas –dice el propio Rodrigo Granda- partían del supuesto que al presentarme como terrorista y narcotraficante ‘capturado en la ciudad colombiana de Cúcuta’, se anotarían un rotundo triunfo en su lucha contra las FARC-EP. De ahí sus esfuerzos por hacerme aparecer como el Canciller de nuestra Organización y Comandante de primera importancia en las filas guerrilleras, negándome de paso la condición incontrovertible de sencillo soldado de la revolución.”

El hecho generó una disputa diplomática cuando el presidente Chávez, luego de tener las informaciones precisas sobre el secuestro, reclamó el respeto a la soberanía de Venezuela por parte del régimen uribista. En junio de 2007 el revolucionario fariano fue excarcelado a petición del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy.

Luego de una corta estancia en Cuba para hacerse atender por problemas de salud, Rodrigo Granda decidió retornar a la montaña para seguir combatiendo en las filas FARC-EP por los objetivos trazados por esta organización revolucionaria.

Sorteando un sinnúmero de dificultades, producto principalmente del control tecnológico-militar establecido por el régimen colombiano, con apoyo de EEUU e Israel, para vigilar y atacar a la guerrilla y sus integrantes, el contacto con Rodrigo Granda pudo establecerse.

Por fin, gracias a la magia de las nuevas tecnologías de la comunicación, se pudo llevar adelante un diálogo profundo y aleccionador con este soldado de las FARC-EP.


  1. Camarada Rodrigo Granda: ¿Cuáles son tus orígenes? ¿De dónde provienes tú? ¿Cómo te vinculas a la lucha revolucionaria en Colombia?


Soy un colombiano como cualquier otro, una persona del montón, nacido en un pueblito del occidente de Antioquia.

Mi padre fue un hombre multifacético que ejerció como alcalde, como profesor universitario. Era pintor y además fabricaba instrumentos musicales, violines. Podía utilizar sus conocimientos tanto para la cuestión de hacer carreteras o acueductos. Él era un hombre producto también de su época.

En estos momentos yo ya soy un hombre que va para los 60 años. Imagínese entonces mi padre cuántos años tendría si viviera. Estamos hablando de un siglo atrás, de la Colombia aquélla.

Mi madre nació en un lugar aristocrático, de padres terratenientes.

En ese medio ambiente de la Colombia rural es de donde yo provengo.

A la edad de 13 o 14 años por primera vez salgo a una gran ciudad. Antioquia, como Departamento, estaba, digamos, prácticamente incomunicada porque no habían carreteras, la red vial era mínima. Incluso los vehículos eran muy escasos y lo que se utilizaba eran mulas o caballos para trasladarse de un lugar a otro.

Ese es mi origen, fundamentalmente.

En la cuestión académica yo no tuve la oportunidad de hacer el estudio formal. He sido un autodidacto que me he formado al fragor de la lucha revolucionaria. Primero dentro de la Alianza Nacional Popular que surgió en la década de los 70 cuando al general Rojas Pinilla le roban las elecciones durante el periodo del Frente Nacional.

Como este movimiento no llenaba las expectativas de lo que yo creía y buscaba, ingreso entonces por el año 1972 o 1973 a las filas del Partido Comunista. Más tarde, a medida que fui adquiriendo conocimiento del marxismo leninismo y debido también a que en Colombia se cerraban todos los espacios políticos para uno manifestarse, comencé a mirar con mucha simpatía la cuestión del movimiento insurgente y me llamó poderosamente la atención que las FARC se reclamaban marxistas-leninistas. Entonces, con la militancia política a nivel del Partido Comunista y la cuestión de cierta identidad programática entre estas organizaciones, presionado por situaciones muy complicadas, ingreso a la guerrilla para proteger mi vida.


  1. ¿Por qué la ideología marxista-leninista de las FARC te llamó la atención?


Porque yo comencé a leer de dónde procedían los males en la sociedad, cómo era ésta situación de la lucha de clases, qué papel jugaban los Estados y a preguntarme por qué en nuestro país, siendo tan rico, la mayoría de los campesinos, de los obreros, de los estudiantes vivían en la miseria.

En Colombia jamás se ha permitido la protesta. En el año de 1970, cuando Rojas Pinilla le gana las elecciones al señor Misael Pastrana Borrero, el papá de Andrés Pastrana, ese día, a las 12 de la noche, mi casa, en el bajo Cauca, fue allanada y yo fui hecho prisionero por parte del ejército colombiano. Yo era para entonces un muchacho, demasiado joven, y yo no sabía, ni tenía todavía conciencia de lo que se estaba produciendo en el país.

El Estado colombiano consideraba que podía haber algún alzamiento para que la gente hiciera respetar el triunfo de Rojas Pinilla en las urnas.

Uno iba ganando conciencia. Va viendo que hay un régimen excluyente y que ese Estado protege a una minoría que todo lo absorbe, que no deja la expresión democrática del pueblo colombiano, que persigue a la gente cuando tiene ideas muy claras de los males que se sufren.

Entonces, la represión es tremenda y en ese sentido uno dentro de la cuestión del marxismo va viendo que realmente la cuestión social se mueve por la lucha de clases, que hay una clase explotadora que manipula, que se hace con el Estado y ese Estado entonces saca sus leyes, saca sus gentes para protegerse, para defenderse y para explotar al resto de la sociedad. Uno va llegando, en el análisis, a la conclusión que sin derribar ese Estado es imposible crear una nueva sociedad. Y el socialismo significa, digamos, salto de calidad en la cuestión de carácter social y eso no se hace con reformas solamente. Eso se hace destruyendo todo un régimen que ha creado la burguesía para su dominación de clase. Si uno se pone a hacer retoques sociales, obviamente que en cualquier país del mundo lo dejan hacer política libremente. Pero si una persona comienza a tener realmente conciencia de que ese Estado hecho por la burguesía hay que destruirlo, pues obviamente que ya uno es considerado enemigo público y lo buscan. En el caso colombiano el Estado lo busca para asesinarlo.


  1. Como integrante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo ¿qué puedes decir sobre ésta organización que permita a las personas comprenderla en su verdadera dimensión? Del mismo modo ¿qué significado tienen para ti las FARC-EP?


Las FARC surgen como un movimiento del pueblo y para el pueblo frente a la agresión del Estado.

El Estado colombiano a finales de 1940 declara una guerra contra el pueblo. Las elites del poder en Colombia comienzan a perseguir a los liberales, a los comunistas. Esta gente era asesinada en campos y ciudades. La sangre corrió como ríos en Colombia y frente a esa violencia desatada por las altas esferas de poder, los campesinos, los obreros se organizaron en un movimiento guerrillero. Primero como un movimiento de resistencia y luego, a través de su desarrollo, se convierte en un movimiento que adquiere las dimensiones de Ejército del Pueblo que siempre se va transformando.

No podemos hablar de las FARC como un movimiento guerrillero clásico. En lo fundamental, nosotros le hemos añadido la palabra Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo para significar que tenemos el embrión de un ejército revolucionario, con un mando único, con todas sus estructuras a nivel nacional, que pueda contar con armamento de apoyo, que pueda tener armamento antiaéreo, que tenga ingenieros, pilotos de barco, pilotos de aviones, que tenga especializaciones en todos los órdenes. Entonces ya no se puede hablar de una guerrilla clásica, sino más bien de un ejército. Algo muy parecido a lo que hizo Ho Chi Minh en Vietnam. Es la construcción de un verdadero Ejército del Pueblo.

Este Ejército del Pueblo a nivel de las nueve conferencias que ha hecho y de los plenos del Estado Mayor, ha tenido un proyecto muy claro desde el punto de vista político que se inicia con el Programa Agrario de los guerrilleros. Pero este mismo programa se ha ido nutriendo cada vez más hasta crear una plataforma y un nuevo programa para llevar adelante cambios sociales en profundidad en el país. Por decirte algo: en cuanto al modelo de desarrollo económico nosotros estamos en contra del neoliberalismo, en contra del desarrollo capitalista del país; pero nosotros consideramos que podemos avanzar hacia una revolución que permita, digamos, el tránsito al socialismo y más allá del socialismo a una sociedad nueva, al comunismo. De igual manera, por ejemplo, consideramos que el ejército colombiano, el ejército oficial, debe ser reconvertido y volver a los orígenes de lo que fue el ejército en la época de Bolívar, estructurado para cuidar la soberanía nacional, para garantizar la felicidad y estar al servicio del pueblo.

Necesitamos también una nueva reforma educativa y urbana en el país. Se requiere una nueva forma de hacer política a nivel internacional, respetando la autodeterminación de los pueblos, su soberanía. Buscamos la integridad latinoamericana y caribeña.

Pensamos en la más amplia democracia para nuestro pueblo. Requerimos una reforma a la justicia que impida lo que se ha hecho hasta ahora, es decir amparar la impunidad en el país. Creemos que los crímenes de lesa humanidad y los crímenes de Estado deben ser castigados.

Debemos buscar un arreglo al problema del narcotráfico en Colombia que se expande y perjudica a la juventud, no solamente de América Latina, sino de países como Estados Unidos y muchos de Europa.

Nuestra concepción en cuanto a un nuevo Estado revolucionario es absolutamente nítida.

En el fondo del conflicto colombiano está el problema de la tierra. En este momento nuestro país tiene 45 millones de hectáreas de tierra que pudieran ser cultivadas, de las cuales solamente 17 millones están dedicadas algunas a la ganadería y otras a los cultivos. Los paramilitares se han apoderado de 5 millones de hectáreas del país. Entonces, fíjese usted que las comunidades indígenas, las minorías étnicas y el campesinado han sido desplazados por una política neoliberal que destruye a la economía agraria.

El problema del desplazamiento en Colombia es enorme en estos momentos. Hay cuatro millones de desplazados internos y más o menos un millón, un millón quinientos mil personas que han tenido que abandonar el país. En el mismo Ecuador algunos datos, que yo creo son bastante conservadores, hablan que se encuentran allá quinientos mil compatriotas colombianos pasando las dificultades más enormes a pesar del afecto y del cariño que el pueblo del Ecuador les ha brindado. Igualmente sucede hacia Venezuela donde la revolución bolivariana a abierto sus brazos a estos compatriotas nuestros que han sido perseguidos, en el Brasil, otro tanto y muchos de ellos han tenido que irse para Europa a vivir ahora en medio de una crisis mundial tan aguda, pasando penurias infinitas por allí, discriminados por la xenofobia que es absolutamente tremenda en Europa y además perseguidos porque los tildan muchas veces de ser colaboradores de una organización terrorista, porque así nos califica la Unión Europea en una forma infame.


  1. A propósito de esta calificación de terroristas que la Unión Europea y principalmente los Estados Unidos han dado a las FARC-EP, la misma que se ha fijado profundamente en la mente de muchas las personas ¿qué piensa Rodrigo Granda sobre esto?


Esa es una manipulación que no es nueva. Para descalificarnos en la década de los 60 se emplearon los términos de bandoleros, asaltantes de camino, ex presidiarios y gente sin escrúpulos. Así descalifica el Estado colombiano, en este caso, a quienes nos hemos alzado en armas, porque no nos ha quedado otro camino para conquistar la paz y la democracia en Colombia.

Pero fíjese que después de que se cansaron de repetir ese estribillo de bandolero, para la década de los 80 el embajador norteamericano en Colombia, Lewis Tamb acuña el término de narco-guerrilla. Este sujeto que era uno de los hombres que se encargaba de organizar los envíos de cocaína de Colombia, con tránsito en Costa Rica, hacia los Estados Unidos y que luego de venderla allá, la CIA, con estos dineros del narcotráfico financiaba la contrarrevolución en Nicaragua.

La propaganda de los Estados Unidos y el Estado colombiano tratan de fijar este término dentro y fuera de Colombia. Incluso muchos sectores de la izquierda revolucionaria llegaron a creer que era cierto que las FARC era una organización narcotraficante y que ya nosotros como FARC éramos el cuarto cartel mundial de la droga. Eso lo empastillaron, digamos, lo convirtieron como en una pastilla para tomar y esa fue la matriz de opinión que vendieron.

Cuando se les acabó el cuento de la narcoguerrilla entonces comienzan, después del 11 de septiembre de 2001, a decir que nosotros somos narcoterroristas. Fíjese usted que Uribe se somete inmediatamente a la política del señor Bush apoyando la invasión a Irak. Uribe, asimismo, ve perfectamente bien que Israel bombardee la Franja de Gaza y además trata de jugar ese mismo papel. Ellos son los terroristas.

¿Quién bombardeó el sagrado territorio del Ecuador? Ese es un acto de piratería internacional, es un acto de terrorismo hecho por ellos.

Nosotros tenemos muy claro y hemos definido el terrorismo como cualquier acción aislada de las masas con el ánimo de producir pánico. Nosotros no estamos aislados de las masas. Si existimos como Ejército del Pueblo es exactamente por nuestros vínculos con el mismo pueblo, que es el que nos protege. Ninguna guerrilla pudiera existir en el mundo entero como un aparato aislado de las masas.

De pronto se han cometido, digamos, algunos actos que no son los más adecuados y que puedan dar la impresión que es terrorismo. Nosotros creemos que no.

En la formulación teórica general de las FARC nosotros condenamos el terrorismo, venga de donde venga, y tenemos una concepción muy clara: todo con las masas, nada con las masas y nada de aventuras. Entonces, nosotros no caemos en ese tipo de situaciones como una orientación genérica de la dirección de las FARC.


  1. Ahora, “condenar el terrorismo, provenga de donde provenga” ¿no es caer en el mismo juego del discurso de los que detentan el poder, principalmente los propagandistas del pentágono? Digo esto porque generalmente en los discursos de los sectores denominados progresistas, de los pacifistas y de esa gente que políticamente aparece como correcta, se señala que todo tipo de violencia es mala y por eso hay que condenarla. Por ende, todo “terrorismo” es malo, provenga de donde provenga y así esta expresión ha servido para descalificar a las FARC y ha servido también para descalificar a otras organizaciones revolucionarias como por ejemplo ETA, en el país vasco.


Es que por eso hay que ver dos cosas diferentes.

Una cuestión es la utilización de la violencia. No toda persona que utiliza la violencia es un terrorista. Nosotros estamos en la lucha armada como una lucha legítima, como una guerra justa contra la tiranía, como una guerra que debe abrir las compuertas para la toma del poder, para poder hacer los cambios que nuestro país requiere y necesita urgentemente.

A nosotros no se nos dejó ninguna otra vía. Nosotros hacemos uso legítimo del derecho universal a la rebelión y estamos hablando que estamos en la conformación de un Ejército del Pueblo y, claro, nos enfrentamos al aparato militar del Estado. Ahí no puede hablarse de terrorismo. Son dos ejércitos que tienen una confrontación.

Hay que diferenciar además el terrorismo de lo que es el sabotaje. El sabotaje tiene un momento en la lucha revolucionaria que cumple un papel muy importante. Supongamos que se diera una insurrección armada y que haya una fuerte ofensiva militar de la guerrilla. En ese momento es absolutamente justo, digamos, hacer actos de sabotaje para permitir el aceleramiento de las condiciones hacia la toma del poder.

El terrorismo como acciones aisladas viene siendo discutido desde épocas anteriores, como en los tiempos de Lenin, y fue supremamente aclarado en cuanto a que son actos de una persona sin trabajo de masas o grupos aislados sin un trabajo de carácter político. Nosotros somos un movimiento político-militar y condenamos este terrorismo.

Ahora, el terrorismo que lo practica el imperialismo, el Estado y la burguesía colombiana es condenable, absolutamente condenable. Nosotros vemos que esto es una de las situaciones que ellos tratan de implementar, ese terrorismo para tratar de aislar a los revolucionarios de la actividad de las masas.

¿Cómo se expresa en Colombia ese terrorismo de Estado? A nivel del paramilitarismo. Estas organizaciones, que son creadas por el Estado colombiano, llegan al campo, se lanzan en contra de la población civil. Si alguien le ha dado un vaso con agua a un guerrillero, inmediatamente le caen los paramilitares, los sacan de su casa, cogen la motosierra y lo descuartizan. Porque ellos parten del hecho que mata a uno y asusta a cien mil. Ésta es la forma en que ellos actúan. Y es terrorismo también cuando bombardean pueblos, cuando bombardean aldeas, cuando encarcelan sin una cuestión jurídica de fondo a miles de compatriotas nuestros y es terrorismo también lo que ellos hacen cuando ponen a nuestro pueblo a morir de hambre en muchas partes.


  1. Las industrias mediáticas al servicio de los grupos de poder han acusado a las FARC-EP de ser una organización dedicada al secuestro. Esta sería razón suficiente para calificarles como terroristas, criminales. ¿Cuál es la postura de ustedes en relación a esto?


Nosotros no hablamos de secuestro. Hablamos de retenciones, en cumplimiento de lo que aquí en las FARC llamamos la ley 002.

Esta ley fue sacada por las FARC cuando estábamos en San Vicente del Caguán y por ella, quienes posean unas utilidades superiores al millón de dólares, sean personas naturales o jurídicas, empresas nacionales o extranjeras, tienen obligatoriamente que pagar un impuesto del 10% para la paz de Colombia.

¿Qué ocurre si en los Estados Unidos se viola la ley impositiva o en Europa? Allá, quien desfalque al fisco o no cumpla las cuestiones fiscales, sencillamente se le mete a la cárcel.

Nosotros somos el germen de un nuevo Estado. Hemos legislado en esta materia que si una persona o una empresa que sabemos que tienen utilidades superiores al millón de dólares, se le reconviene para que cancele ese dinero a las FARC. Si no lo hace, indudablemente puede ser retenida y llevada a nuestras cárceles del pueblo.

Las FARC-EP no tiene estructuras carcelarias determinadas. Por ende las tenemos en la alta montaña. Entonces allí llevamos a la gente. Cancela su impuesto y recobra su libertad. Por eso nosotros no hablamos de secuestro.

Ahora, en la confrontación propiamente militar se producen prisioneros de ambas partes. La mayor cantidad de prisioneros que tiene las FARC, son prisioneros de guerra. Han caído en las ciudades, son la gente que salen a cumplir alguna tarea como correos de la organización o gente que sale enferma y que es retenida en las alcabalas del ejército o que, de una u otra manera, son señalados por los “sapos”, como decimos en Colombia, que les acusan de pertenecer a nuestra organización guerrillera. Entonces, nosotros consideramos que todos estos son prisioneros de guerra. Igualmente, nosotros en combate hemos vencido al ejército colombiano y les capturamos policías, soldados, oficiales, suboficiales, agentes del DAS, agentes de la inteligencia, caídos en operaciones de carácter militar. También agentes de alguna potencia extranjera.

¿Usted recuerda a los gringos que estuvieron en poder de las FARC? Gente que volaba en una aeronave que fue derribada en un área de guerra. Ellos estaban haciendo inteligencia militar, como espías, y, obviamente, fueron hechos prisioneros de guerra.

En Colombia los prisioneros de las FARC están sentenciados a penas de 60, 80 y hasta 100 años, cuando la pena máxima es de 40 años. Pero las acumulan. Así mucha gente, bajo montajes, para lo cual se prestan los jueces y la fiscalía nacional, no tiene ni defensores. Están en condiciones infrahumanas en las cárceles del Estado colombiano. No tienen ningún derecho y de ellos nadie se acuerda. Muchos han sido incluso sacados de sus casas en algunas partes y han permanecido como ignorados, en cierta medida desaparecidos en vida. Hasta ahora nos damos cuenta de algunos prisioneros que los encontramos en cárceles separadas, 5, 6 años que no teníamos noticias de ellos. Entonces esta gente nuestra, la única forma que pueden volver a su hogar natural es por intermedio del intercambio humanitario.

En casi todas las guerras, incluyendo la Primera y la Segunda Guerra Mundial, el conflicto entre Palestina e Israel, los mismos Estados Unidos que canjearon sus agentes por los de la República Democrática Alemana o por soviéticos que estaban en su poder, es más, incluso los Estados Unidos han hecho intercambios para repatriar restos de la gente que estaba en Vietnam, se ha producido el canje humanitario.

Mientras exista la guerra en Colombia es una necesidad para los ejércitos, para el gobierno colombiano y para la organización guerrillera, las FARC, hacer este intercambio humanitario.

Nosotros no hablamos de secuestro, hablamos de retenciones de carácter económico de acuerdo a nuestra ley vigente 002, porque además son el Estado colombiano y son los ricos, los detentadores del poder quienes impusieron la guerra contra el pueblo y las masas. Nuestro pueblo no tiene dinero y la guerra que nos impusieron la tienen que pagar ellos. Son ellos los que tienen la plata.

¿Cómo se financió Simón Bolívar en la Guerra de Independencia? El ordenaba expropiar a grandes latifundistas, comerciantes, banqueros; incluso expropió bienes de la iglesia. Entonces, nosotros hacemos la ley 002 para que se pague ese impuesto para la paz en Colombia.


  1. En cuanto a la situación de esos prisioneros también se ha espectacularizado y se ha dicho que las condiciones en las que viven son verdaderamente infrahumanas, que pasan encadenados. ¿Qué nos puedes decir sobre eso?


Pues mire usted que hace poco volvió y recobró la libertad, por una cuestión soberana de las FARC, el señor Alan Jara y él explicaba al país y al mundo que nunca fue torturado en las FARC. Que si aquí utilizamos a veces cadenas, indudablemente lo hacemos contra nuestra voluntad y por factores de seguridad en las condiciones de la selva, cuando avanza el enemigo.

Ahora si usted pudiera tomarle una foto a nuestro camarada Simón Trinidad. A él le esposan desde el cuello, las manos, la cintura, los pies y los tobillos y lo hacen para cebarse sobre él. Yo también estuve unos diítas en la cárcel y a mí para moverme incluso de un patio a otro, me ponían una cadena en el cuello, en las manos y en los pies. Y cuando me movían de un aeropuerto a otro, en los helicópteros que además iban llenos de ejército y de señores del INPEC (Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario), me llevaban totalmente amarrado. Ellos no pueden alegar cuestiones de seguridad porque las cárceles colombianas, como la de Combita o la cárcel modelo de Bogotá o la cárcel doña Juana o la cárcel de Valledupar si son verdaderas fortalezas, hechas a imagen y semejanza de las cárceles norteamericanas, construidas por el mismo buró de prisiones de los Estados Unidos, donde hay guardias absolutamente preparados para movilizar la gente al interior y entre una y otra ciudad. Igualmente, estos búnkeres tienen sensores, tienen concertinas, tienen cuestiones eléctricas, tienen cámaras de vigilancia y tienen además enmallados eléctricos. Y sin embargo, a nosotros, a los prisioneros del Estado colombiano, a los insurgentes colombianos, se nos trata con esas cadenas, se nos trata con esas esposas y se abusa de nosotros para tratar de humillarnos.

Ahí el mundo pudo ver las fotos de toda la gente que ha sido liberada. Ninguno ha salido con grado de desnutrición, ni con golpes, ni con heridas producidas a nivel de la tortura como si se ha hecho con guerrilleros de las FARC y del ELN que han perdido a veces un ojo, las manos y algunos han quedado incluso inválidos. Eso no está en el pensamiento de las FARC.

Nosotros respetamos la dignidad humana y tratamos de hacer lo mejor, en medio de las condiciones de la selva, por atender a cualquier prisionero, no permitiendo que se les falte al respeto a sus creencias religiosas, políticas, su modo de pensar. Y así instruimos a nuestros guerrilleros.

Nos diferencia en esto una alta cuestión humanitaria y es esencia nuestra, del humanitarismo revolucionario. Creemos tener, y lo practicamos, principios altruistas. Hemos sido vejados y por eso sabemos que siente una persona cuando se le trata de humillar. No está en los planes nuestros, ni como personas, ni como organización, tolerar estas situaciones para cualquier persona que por uno u otro motivo tenga que estar como nuestro prisionero político o por la cuestión de detención en caso de infringir la ley 002 de las FARC.


  1. ¿Rodrigo Granda fue capturado en Colombia o fue secuestrado en Venezuela?


Yo fui víctima de un secuestro de Estado. Ni la fiscalía colombiana, ni ningún juez de la República le han metido mano a este delito abominable, menos todavía cuando se habla que es un Estado el que hace este tipo de cuestiones violando primero los tratados y acuerdos internacionales, fuera de eso violando la soberanía de un país hermano como Venezuela. Todo eso se lo pasó por la faja el señor Uribe.

Entonces, el secuestro esta totalmente demostrado que se produjo en la ciudad de Caracas, el 13 de diciembre del 2004. Eso está absolutamente claro. En su debida oportunidad la Corte Penal Internacional, a la cual nosotros no reconocemos, pero resulta que esos son tratados dentro de Estados y entonces ellos tienen que someterse a la leyes que ellos mismos crearon, hicieron y los tratados que firmaron, esa Corte Penal Internacional tendrá que llamar al señor Álvaro Uribe Vélez a que responda por ese secuestro, como igualmente tendrá que comparecer allí el vicepresidente Santos que bien conoce como fue la cuestión de mi secuestro, el actual Comandante de la Policía, el General Oscar Naranjo y lo mismo que el narcotraficante del DAS, muy amigo del señor Uribe, el señor Jorge Noguera que también supo como planificaron todo esto y está el señor Echavarría, que para entonces era Ministro de la Defensa. Ellos hicieron toda la cuestión de la planificación y de la inteligencia, junto con agentes de la DEA y de la CIA de los Estados Unidos y algunos corruptos de la Guardia Nacional venezolana.

Esa fue una operación multinacional que creían podía pasar impunemente. Usted recuerda que incluso se produjeron algunos incidentes y la frontera entre Colombia y Venezuela fue cerrada por más de dos meses. Inclusive la gente que en Venezuela participó, la de la Guardia Nacional, están siendo juzgados por traición a la Patria y me enteré hace tres, cuatro días que el señor Omar Rodríguez, un periodista que se encontraba conmigo el día de mi secuestro, fue llamado nuevamente por la fiscalía a declarar en la ciudad de Caracas, en la República Bolivariana de Venezuela.

Las investigaciones sobre esto continúan y no hay ninguna duda para mí, como no la hay para la mayoría de los colombianos y venezolanos, que estamos frente a un secuestro de Estado.


  1. ¿Cuáles son los elementos que permiten afirmar que eso fue un secuestro en primer lugar y luego qué es lo que evitó que Rodrigo Granda sea ejecutado por esos aparatos de seguridad, por los secuestradores?


Yo comienzo por lo segundo. Era evidente que el Estado colombiano quería capturar a lo que ellos llamaban un “pez gordo” dentro de las FARC para presionar la cuestión del canje de prisioneros o la entrega de la señora Ingrid Betancourt o de los gringos a cambio de un alto dirigente de las FARC.

A mi modo de ver, ellos se equivocaron. Pensaron que yo era un hombre muy importante dentro de las FARC y resulta que yo soy simplemente un combatiente como cualquier otro. El día siguiente a mi secuestro, ya las FARC habían nombrado mi reemplazo. No había en eso ningún problema de que se continuara con el trabajo revolucionario que la organización me había asignado en ese momento.

Ahora, los mismos agentes que me secuestraron en Caracas dijeron que ellos venían haciéndome un seguimiento desde hacía bastante tiempo y ya en Ecuador yo había sido víctima de dos intentos de secuestro. Ellos me dijeron que incluso habían gastado en toda la operación, 3 millones de dólares, incluyendo la cuestión ya de la última fase de mi sacada de Venezuela. No me ejecutaron, a pesar de que hicieron esto bajo el nombre de paramilitares.

El gobierno colombiano había mandado unas avanzadas al mando del general Cruz Curtidor, este grupo estaba ubicado en Maracay, en el Estado de Aragua. Fueron capturados por la policía venezolana y entonces ésta gente estaba encargada también de sacarme no de Caracas, sino del Estado de Aragua. Ellos estuvieron detenidos y la respuesta que les dieron a los venezolanos era que estaban tras “Jabón”, el narcotraficante Wilmer Valera que mataron en Mérida. Entonces intervino el régimen colombiano. El gobierno venezolano accedió a soltarlos y después de que los sueltan es que se dan cuenta que estaban también en la operación contra mi persona en Caracas.

Esta situación está absolutamente demostrada en la fiscalía, sino que la impunidad en Colombia es absoluta y más cuando se trata de un jefe de Estado. Por eso se están agotando otros espacios frente a una justicia sometida y controlada por el mismo señor Uribe.

Se me olvidada mencionarle, además, que para el momento del secuestro uno de los hombres que tuvo una participación directa fue Camilo Osorio que para entonces era el Fiscal General de la Nación en Colombia y un hombre vinculado al paramilitarismo. Este hombre es el que ha engavetado durante años todas las investigaciones contra el general Rito Alejo del Río, hoy prisionero, pero que el señor Camilo Osorio había absuelto. Este sinvergüenza, porque no hay otro término más decente para catalogarlo, sigue desempeñando las funciones de embajador de Colombia en México. Pero la fiscalía colombiana le tiene además unas investigaciones en curso por la cuestión de apoyo a grupos paramilitares.


  1. En algunos países de América Latina las industrias mediáticas y determinados sectores políticos vinculados a la derecha están utilizando para atacar a sus opositores o aquellos que no les conviene políticamente, la acusación de ser colaboradores o de tener vínculos con las FARC ¿Qué piensa Rodrigo Granda sobre eso? ¿Podría citar algún caso en particular?


Como en todas las dictaduras, incluyendo las del Cono Sur, partiendo por las que se ejecutaron en Argentina o la de Augusto Pinochet en Chile, siempre han utilizado el mismo método de persecución contra los revolucionarios. Hay colaboración de la policía, de los organismos secretos.

Usted recuerda que para el Cono Sur y, en general, para algunas partes de América Latina se hizo un plan de exterminio de revolucionarios por fuera de las fronteras de donde estos fueran. En aquella época se le bautizó con el nombre de Plan Cóndor para América Latina. Así fueron ejecutados unos chilenos en Uruguay o uruguayos en la Argentina o en Chile.

En Colombia hay lo que se llama una cancillería del terrorismo que, con el mismo criterio que el ejército colombiano, viola la frontera con en el Ecuador, penetra y bombardea ese país, mata a un ciudadano ecuatoriano y a unos mexicanos. Teniendo en cuenta la doctrina del señor Bush que habla de una soberanía limitada, el pequeño führer colombiano, el señor Uribe, se cree con la potestad de intervenir en cualquier lugar del mundo no solamente contra los revolucionarios colombianos, sino contra cualquier persona de otro país que tenga simpatías ideológicas con las FARC.

Pongamos por caso lo que sucede en Dinamarca. Hace poco acaba de concluir un juicio. Esa gente lo que ha hecho es mostrar su simpatía por la guerrilla colombiana y ha cumplido un deber internacionalista de recoger, recolectar algunos fondos para mandar a los luchadores palestinos y a las FARC a la que le donaron creo que unos 1800 o 3800 dólares. Ese es un gesto. Con 3800 dólares no se alcanza uno ni a comprar un fusil, pero es una demostración de solidaridad con todo un pueblo que lucha contra la mayor ofensiva militar contraguerrillera del hemisferio occidental. Y fíjese que a ellos les persiguen, como se persigue por ejemplo ahora en España, en México, en Costa Rica, en la misma Argentina o donde haya cualquier problema. Hasta al mismo Ecuador ha llegado a presionar la cancillería del terrorismo de Estado Colombiano, para expulsar a la gente de las FARC. Afortunadamente Correa se ha parado bastante firme y al no haber relaciones esto se ha frenado un poco.

Pero fíjese, por ejemplo, que la cancillería colombiana va con un carta pasos de información a Chile para acusar a ciudadanos de ese país de colaboración con las FARC. El truco que ellos utilizan es primero hablar con las autoridades de cada uno de los países, llevan un dossier completo y a la vez que están hablando con el gobierno oficialmente, por debajo de la mesa filtran la información a los medios masivos de comunicación para presionar a los gobiernos para que capturen gente nacional que está, de una u otra manera, con cierta simpatía de carácter ideológico a las FARC. Eso es lo que está haciendo la cancillería colombiana.

Pero además, Uribe se plegó a la “guerra infinita” contra el terrorismo, entonces ya se cree como una potencia que puede hacer lo que le da la gana en América Latina y en el mundo. Es que este hombre se ha convertido en un delirante, en un loco. Ahora no solamente nos busca en todo el planeta tierra sino que nos aconsejó que compráramos una nave y nos fuéramos para Marte o para Saturno y creo que hasta por allá ya tiene preparado cómo ir por nosotros. Eso es una cuestión ridícula. Él puede venir, ponerse las botas de campaña y penetrar a la selva al frente de su ejército a ver si puede cogernos de la correa y llevarnos ahí a Bogotá esposados, como acostumbra el ejército colombiano.


  1. En Ecuador, por ejemplo, el defenestrado Lucio Gutiérrez ha lanzado una campaña contra el gobierno de Rafael Correa acusándolo de tener vínculos con las FARC y con el narcotráfico ¿Qué conoces sobre este personaje que en un momento apareció como un hombre inclusive de izquierda y progresista?


Hay algunos farsantes que no pueden tener su careta mucho tiempo. Lucio Gutiérrez se presentó frente al pueblo del Ecuador, frente a la izquierda revolucionaria del continente como un revolucionario. Es más, en forma digamos maquiavélica, usurpó el nombre de sociedades patrióticas que fueron utilizadas por los revolucionarios en la época de la Independencia y en muchas partes se hizo pasar incluso como el Chávez del Ecuador y manejaba un discurso de izquierda.

Este es un hombre que para mi tiene obligatoriamente que estar vinculado con organismos de inteligencia de potencias extranjeras. Fuera de eso, su actitud es la de un verdadero provocador.

Yo quisiera contarle a usted que cuando él estaba embaucando al pueblo del Ecuador, hasta a las FARC la embaucó. Personalmente yo tuve dos entrevistas con el señor Lucio Gutiérrez en el Ecuador y con su hermano, Gilmar Gutiérrez. Y después nos vimos con él, con el señor Lucio Gutiérrez -¡qué vergüenza haberme reunido con semejante sujeto!- en El Salvador. Él participó en el foro de San Pablo.

Yo me he tratado de lavar siempre las manos con el más fino y perfumado jabón porque le di mi mano y todavía me huele a traición.

Eso fue lo que él hizo con el pueblo ecuatoriano.

Pues yo no creo que un sujeto de estos tenga ninguna fuerza moral para estar atacando a un gobierno que demuestra que fue legítimamente elegido, como es el señor Correa. Entonces no creo que eso le quede bien a un hombre que usa semejante careta y que habla unilateralmente de cosas que a él no le consta, sino por supuestos. A mí si me constan todas las reuniones que tuve con él.


  1. Desde el 1º de marzo del año anterior y con un sinnúmero de acontecimientos que, en cierta forma, golpearon a las FARC-EP, falsimedia, el régimen de Uribe, el gobierno de Estados Unidos, han señalado que el fin de las FARC está cerca y que están seriamente debilitadas. ¿Es real esto?


Habría que decir como el romancero español: “los muertos que vos mataste, gozan de perfecta salud”.

No es la primera vez que tratan de enterrar a las FARC.

La guerra en el papel, la guerra mediática es absolutamente sencilla. Lo difícil es en el campo de batalla y más en una guerra de carácter irregular como la que nosotros llevamos en este momento. Las FARC-EP se enfrenta a un ejército que tiene 437 mil hombres armas. Un ejército que no recibe los 1800 o 3800 dólares que generosamente nos brindaron esos compañeros solidarios de Dinamarca. Es que en el Plan Colombia, Colombia ha recibido 10 mil millones de dólares de los Estados Unidos y, fuera de eso allí se ha metido otro tanto de la Unión Europea y de Israel.

¿Quién protesta por esa plata que le dan a Colombia? Absolutamente nadie. Ellos han implementado eso para exterminarnos. Entonces los deseos los están haciendo pasar por la realidad.

El plan era exterminar a las FARC para poder seguir el imperio reposicionándose en toda América Latina, en su estrategia geopolítica y geomilitar en la región. Exterminar a las FARC como escollo, ya podían ellos hacer lo que les diera la gana, pero además se podía demostrar que la lucha guerrillera era derrotable y los pueblos jamás podrían formar una guerrilla que pueda tener opción real de poder.

Nosotros tenemos esa opción real de poder en este momento. Entonces, ciertamente hemos sido, por ahí, roseados. Porque también diría el romancero español: “mirad mis armas, que remelladas están, porque ellas hieren, pero también han sido heridas”. Si estamos en una guerra hemos recibido, pero también hemos dado. No es lo mejor dentro de una confrontación porque pudiéramos llegar a una salida política dialogada, que ahorre sufrimientos al pueblo colombiano, que evite la pérdida de vidas humanas y de daños materiales que se producen por la desolación que deja cada guerra.

A nosotros nos va a tocar reconstruir el país. Cuatro millones y medio de desplazados en este momento. Digamos, la situación social del país es supremamente explosiva. No hay ninguna inversión social, cuando todos los días el gobierno colombiano está gastando 15 millones de dólares metidos en la guerra. Mientras tanto cierra hospitales, privatiza la educación, la vivienda. Hay dos millones de colombianos sin ella. 30 millones de colombianos no tienen agua potable, 0.5 de personas son dueños del 87% de la tierra. El 90% de la industria, del comercio y de la banca está en manos del 5% de la gente más rica en Colombia. Es decir, en este momento, 250 familias son las dueñas de nuestro país y esta gente es la que ha abusado.

Las FARC, a pesar de esta ofensiva tan violenta que han tenido contra nosotros, estamos más vivos que nunca. Hemos asimilado muchas experiencias, se han creado guerrilleros de nuevo tipo para enfrentar la utilización de una altísima tecnología, con medios ultramodernos en cuestiones de localización de la guerrilla, de seguimientos electrónicos. Toda esta situación no la había afrontado ninguna guerrilla del continente en los últimos años. Esto no se dio ni siquiera cuando la revolución cubana o la nicaragüense. Los adelantos científicos-técnicos han sido empleados para la guerra y contra los movimientos insurgentes, comenzando por el experimento que hacen contra nosotros en Colombia.

Si ellos pudieran derrotarnos en este momento, sería un enorme triunfo para el imperialismo y para las oligarquías de todo el mundo. Pero eso no va a ser posible porque una guerra, que es guerra de todo el pueblo, es prácticamente invencible como estamos seguros que también la resistencia iraquí logrará vencer al ejército más poderoso del mundo y a la coalición que le ayuda.


  1. Camarada Rodrigo ¿cómo ves la situación actual de América Latina? y, en ese contexto ¿cuál es el papel fundamental que van a jugar las FARC?


Bueno, a nosotros no nos gusta opinar mucho sobre la situación general de otros países y movimientos. Pero es evidente que hay unos cambios positivos en el sentido de que se han instalado gobiernos populares. Ahora viene un ejemplo muy grande de la revolución bolivariana de Venezuela, que al igual que en la década del 60, estimula las luchas revolucionarias en nuestro continente. Y frente a una crisis no ya de América Latina, sino del capitalismo a nivel mundial, nuestros países que van a ser duramente golpeados, porque hasta ahora en nuestro continente comienzan a aparecer los efectos de esa crisis, las masas populares obligatoriamente van a tener que ponerse en el movimiento. Entonces se van a producir movimientos de masas muy grandes en todas las partes de América Latina.

Si bien nosotros decimos que la gente debe moverse fundamentalmente por el grado de conciencia para los cambios revolucionarios, no menos cierto es que el hambre, el desempleo, la desesperanza obligan a los pueblos a luchar para poder seguir viviendo. En este sentido, nosotros en Colombia, que hemos llevado el peso de la guerra, pero fuera de eso la confrontación política también al Estado colombiano, vamos a poder tener por primera vez en muchos años, quizás, una combinación de factores insurreccionales y de protestas urbanas, con acciones militares en el campo, con ofensivas guerrilleras.

De darse un cambio revolucionario en Colombia, indudablemente va a afectar a todo el continente. Lo va a afectar positivamente porque otros pueblos también seguirían nuestro ejemplo y verán que la lucha revolucionaria armada, tiene plena vigencia de acuerdo a la situación de cada uno de estos países, de acuerdo a cómo se comporten los gobiernos. Si hay un gobierno tiránico, los pueblos pueden y tienen la obligación de levantarse en armas para sacudirse.

Pero fíjese, que es únicamente en Colombia donde ahora se producen prácticamente las desapariciones, las torturas, el descuartizamiento, los encarcelamientos masivos. En Colombia se han hecho redadas que en una sola noche detienen a 200 personas. Sí, nosotros estamos bajo una máscara de democracia, pero que en el fondo es una dictadura que no tolera la disidencia, que trata de imponer un único modo de pensar. Eso incluso es un lunar para América Latina, en momentos que hay cambios favorables por lo menos hacia los pueblos, que pueden profundizarse. Seguramente las masas, ahora con esto de la crisis, tendrán que exigir reformas y hacer revoluciones en algunos países que posibiliten avanzar en el camino hacia la construcción de una sociedad más justa en América Latina.

Nosotros desde las FARC, obviamente, es uno de los postulados nuestros, buscamos la integración latinoamericana y caribeña. Creemos que América Latina, en el sueño del Libertador, debe convertirse en una Confederación de Repúblicas que pueda hacer frente, con éxito, a los otros bloques de poder que se han desarrollado en el mundo.

Bolívar decía que unidos somos fuertes, divididos somos muy débiles y perecemos. Por eso nosotros creemos que América Latina debe buscar su unidad económica, política, cultural, ecológica, social como retos hacia un futuro no muy lejano.


En algún rincón de la Patria Grande, marzo de 2009