domingo, 27 de diciembre de 2009

Entrevista a Dax Toscano, miembro de la Asociación Bolivariana de Comunicadores


por ABP Venezuela
ABP/20/12/2009

En el marco del congreso Constitutivo del Movimiento Continental Bolivariano (MCB), la Agencia Bolivariana de Prensa (ABP) entrevistó al profesor universitario, intelectual y escritor ecuatoriano Dax Toscano. La situación actual del Ecuador, la importancia de la unidad continental y el impacto para Ecuador de las bases estadounidenses en instaladas Colombia, son algunos de los temas que ABP conversó con este revolucionario nacido en la Patria de Eloy Alfaro.

ABP: Compañero Dax Toscano, nos interesa saber su punto de vista sobre el acoso, persecución y judicialización por parte de la derecha ecuatoriana contra personas y organizaciones que reivindican el pensamiento Bolivariano en su país.

Dax Toscano (DT): Lo primero que hay que comprender es que en Ecuador todavía no se ha producido un proceso de transformación revolucionaria que dé al traste con todas esas instituciones que son encargadas, precisamente, de reprimir. Esas instituciones no sólo tienen que ver directamente con el poder judicial, sino con los organismos que aplican la represión directa, como la policía, el ejército y los aparatos de inteligencia.

Hay que entender, en ese sentido, que el Estado ecuatoriano es de corte capitalista y está al servicio de los grupos de poder político y económico. Por ende el Estado ecuatoriano no es neutral: vela por los intereses de esos grupos. Y esos grupos van a utilizar a los aparatos represivos para perseguir a todos aquellos que tengan posturas más radicales y que expresen con su práctica un deseo… y no sólo un deseo, sino acciones concretas que tienden a transformar ese régimen oprobioso y explotador.

Esa es una de las razones para la persecución: el temor que tienen las clases detentadoras del poder y sus aparatos represivos de que las fuerzas revolucionarias avancen, se fortalezcan y lleven a cabo una transformación mayor en el Ecuador. Esos sectores son retardatarios, porque no quieren que las fuerzas radicales, progresistas, las fuerzas revolucionarias, presionen al gobierno para que gire a la izquierda y no a la derecha.

ABP: En ese contexto que nos señala, Dax, nos gustaría escuchar su opinión sobre la situación económica, política y social de Ecuador y los cambios que se han dado en los últimos años.

DT: El presidente Correa en varios de sus discursos ha señalado que llegó el fin de la oscura noche neoliberal. Yo creo que el fin de la oscura noche neoliberal no ha llegado. Tal vez en algunos momentos ha habido un poco de luz, puede ser. Pero en otros ha oscurecido más, también es cierto.

Hay que ser claros: se está viviendo un proceso complejo en el Ecuador, que no es un proceso que nos esté llevando ya al socialismo del siglo XXI. Lo que sí se ve es gran cantidad de reformas, muchas de las cuales pueden beneficiar a los sectores populares.

Pero asimismo, se ve que en esa lucha de contrarios, en esa contradicción que existe entre unas fuerzas y otras dentro de los mismos movimientos denominados transformadores o progresistas, implica algunas veces que las fuerzas retardatarias se impongan. Por ponerte un ejemplo: de la constitución del Ecuador no se pudo quitar lo que hace referencia a dios, porque las fuerzas conservadores de la derecha lo impidieron. Lo mismo sucedió con el tema de la despenalización del aborto.

Los anteriores son apenas dos ejemplos de lo que sucede a nivel social. A nivel económico no hay un proceso que lleve a la afectación de los intereses oligárquicos. Más bien esos sectores de poder político y económico han presionado de una u otra forma para mantener sus intereses. Por ejemplo los banqueros, las transnacionales mineras y del petróleo, los grupos monopólicos vinculados al sector de la comunicación; muchos de estos grupos están enquistados en el Gobierno.

Hay que entender este proceso en toda su dimensión, y hay que saber interrelacionar las cosas. Sí, hay cosas beneficiosas para los sectores populares. Hay una política asistencialista social que no es mala, más bien es positivo porque en definitiva ayuda a los sectores que se les ha dejado desplazados. Pero también es necesario decir que esto no es suficiente para que se acabe la explotación en el Ecuador.
En cambio, los sectores de la oligarquía no han sido afectados en sus intereses. Entonces, ¿de qué va a depender esa transformación?: de la presión que ejerzan, del grado de movilización que tengan los sectores populares para hacer girar al gobierno hacia la izquierda, y que estos sectores se mantengan fuertes para evitar el embate de las fuerzas de la derecha una vez que se sientan afectados en sus intereses.

Si el gobierno no está consciente de eso, la derecha más recalcitrante lo seguirá golpeando, y los intereses de esos sectores no se verán afectados, y las cosas seguirán prácticamente igual.

Entonces, por todo ello, yo creo que la famosa noche neoliberal todavía no se ha acabado en el Ecuador.

ABP: ¿Qué representa para el Ecuador la presencia de las siete bases norteamericanas instaladas recientemente en suelo colombiano?

Lo que hay que comprender es que eso forma parte de la estrategia que Estados Unidos está diseñando para América Latina. Muchos dicen que EU no ha tenido una estrategia clara hacia América Latina, por eso es que ha ido perdiendo algunos espacios. Eso es discutible, pero en cierta forma lo que podemos decir es que EU está pendiente de que, lo que piensan como su patio trasero, se le está yendo de las manos a través de vías que anteriormente no eran consideradas las adecuadas, y que hoy se están materializando en la práctica, tales como los procesos electorales.

Ese patio trasero se les está yendo de las manos porque hay presidentes dignos, presidentes que quieren transformaciones, como el caso del presidente Evo Morales en Bolivia o el presidente Chávez aquí en Venezuela y, en cierta forma aunque eso pueda generar discusiones, una política coherente en ese sentido del presidente Correa en Ecuador. Estos son los tres presidentes más cuestionados por el imperialismo y las oligarquías en América Latina. Eso ya deja mucho que pensar, ¿no es cierto?

Entonces, colocar las siete bases en Colombia significa para nosotros, en primer lugar, violar nuestra soberanía, porque es una violación a la soberanía de un país hermano, y nosotros somos tan colombianos como ecuatorianos. Además constituye una amenaza latente para el proceso bolivariano de Venezuela y de todas las fuerzas que quieran buscar una transformación, porque estas bases militares norteamericanas no tienen, como se ha dicho, el objetivo de combatir el narcotráfico y a la insurgencia colombiana.

Según un informe de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, estas bases se levantaron con el objetivo de hacer vigilancia en todo el continente y lanzar ataques y tropas con aviones que no necesitan abastecimiento de combustible durante varias horas. Quieren mandar estos ataques y tropas contra los países a los que EU concibe como “enemigos potenciales”. ¿Cuáles son esos “enemigos potenciales”? Aquellos países que tienen regímenes contrarios a los intereses estadounidenses. Eso tiene para nosotros una afectación.

Además hay que ver que el régimen narcoparamilitar de Uribe en Colombia maneja la misma doctrina de “Guerra Preventiva” de George W. Bush, es decir, lanzar ataques en cualquier rincón del mundo sin que necesariamente alguien le haya atacado. Así lo demostró en Angostura, en Ecuador, con el ataque al campamento del Comandante de las FARC- EP, Raúl Reyes. Entonces, Colombia puede, en cualquier momento, lanzar un ataque de esa naturaleza con el justificativo de perseguir fuerzas insurgentes en territorio ecuatoriano. Eso constituye un peligro.

Y además, desde el punto de vista político y ético, hay que rechazar eso porque no es posible que vengan potencias con esas nuevas políticas neocoloniales a afectar a nuestros pueblos.

ABP: ¿Qué significado tiene para el pueblo ecuatoriano la constitución del Movimiento Continental Bolivariano?

DT: Ecuador es sólo un eslabón de un gran movimiento que no sólo es latinoamericano, sino que ha trascendido las fronteras, y que incluso está presente en Europa y otros países donde no se pensaba posible, por ejemplo en Turquía. Esto es fundamental, porque ninguna lucha revolucionaria puede reducirse a los marcos de las fronteras de un país.

El Che y otros grandes pensadores siempre dijeron que la lucha tenía que ser de carácter internacional. La frase de Bolívar: “Unidad, unidad, unidad”, es el concepto que nos va a permitir avanzar contra el embate de las oligarquías, quienes por cierto sí se unen. Las oligarquías sí forman transnacionales del crimen y del terrorismo, mientras que nosotros muchas veces nos mantenemos desunidos.

Por eso, la constitución del MCB es un avance importante para hacerle frente a esas transnacionales del crimen y del terrorismo: porque nuestra lucha no es de un solo pueblo, es una lucha internacionalista. Esa es la lucha que debemos profesar.

Debemos sentirnos tan venezolanos, tan cubanos, tan bolivianos, tan colombianos, tan hondureños, etc. como lo son los ciudadanos nativos de esos países. Por lo tanto, nosotros debemos defender las luchas de esos pueblos. Y esos pueblos sabrán, en su momento, defender con el mismo compromiso nuestras luchas. Por eso es tan importante la constitución del MCB, para lograr objetivos concretos que nos coloquen en mejor posición para hacer frente a nuestros enemigos comunes.

ABP: Gracias, compañero.
DT: Gracias a ti.

Amenazas de terroristas, por Dax Toscano




Mensajes amenazantes han sido emitidos en estos días contra el recién constituido Movimiento Continental Bolivariano (MCB) y sus integrantes por parte del régimen narcoparaterrorista colombiano, encabezado por Álvaro Uribe Vélez.

El presidente paraco pidió en días anteriores a la fiscalía colombiana que inicie un proceso judicial contra los integrantes del MCB por los supuestos delitos de concierto para delinquir y exaltación del terrorismo.

El general Freddy Padilla, Comandante de las Fuerzas Militares colombianas hizo público un pronunciamiento en el cual advertía a las y los integrantes del MCB de abstenerse de presentar el saludo del Comandante de las FARC-EP, Alfonso Cano, al Congreso Constitutivo de dicho movimiento, celebrado en Caracas, Venezuela los días 7, 8 y 9 de diciembre de 2009. De igual manera, con tono desafiante, señalaba que en caso de que el MCB manifieste su apoyo a las FARC-EP, se considerará un delito puesto que lo que se estaría haciendo es avalar a un grupo “delincuencial”, “terrorista”.

La respuesta de la dirección del MCB fue contundente:

General:

Como un atrevimiento y una inútil amenaza de criminalización a nuestro naciente Movimiento Continental Bolivariano (MCB) valoramos su carta solicitándole a este Congreso Constitutivo no aceptar el digno mensaje del comandante en jefe de las FARC-EP a nuestro evento. En su infeliz comunicación usted además hace un uso descarado del chantaje.

No solo ratificamos orgullosamente la recepción de referido mensaje del comandante Cano, sino que además le recordamos que las FARC-EP forman parte de la diversidad revolucionaria de este movimiento y el Comandante Cano, como el fallecido y admirado comandante Manuel Marulanda Vélez, están integrados a su presidencia colectiva.
Los generales de horca y cuchillo, comprometidos con el narco-paramilitarismo y la guerra sucia no nos merecen el menor respeto, ni tienen la más mínima calidad para calificar a las fuerzas revolucionarias del continente.

Por su parte, el ministro de Defensa colombiano, Gabriel Silva Luján, ha expresado en reiteradas ocasiones que Venezuela se ha convertido en refugio de varios líderes de las FARC-EP, señalando además que los gobiernos que apoyen a dicha organización deben ser considerados como cómplices del terrorismo. Asimismo, Silva expresó que “si un país teme que las Fuerzas Militares de Colombia realicen un ataque similar al de la operación Fénix es porque reconocen la presencia de grupos al margen de la ley en su territorio”, lo cual constituye una seria amenaza de ataque a territorio venezolano, puesto que según los informes de inteligencia colombianos, Iván Márquez, miembro del secretariado de las FARC-EP, estaría refugiado en dicho país.

En días pasados un juez colombiano emitió una orden de captura contra el presidente alterno del Parlamento Latinoamericano (PARLATINO), el ciudadano venezolano Amílcar Figueroa, acusándole de haber incurrido en los delitos de apoyo a organización terrorista, concierto para delinquir con fines de secuestro, financiación de terrorismo y entrenamiento de grupos ilegales.

Como parte de esta campaña de persecución, el gobierno colombiano lleva adelante un sinnúmero de acciones contra Narciso Isa Conde, miembro de la presidencia colectiva del actual MCB, quien incluso se ha constituido en blanco de las fuerzas militares y paramilitares colombianas.

De igual manera, el régimen que gobierna desde el “paracio” de Nariño ha atacado a personalidades comprometidas con la concreción de acuerdos que encaminen a Colombia hacia un mejor destino, como son la senadora Piedad Córdoba y el periodista Jorge Enrique Botero.

La industria mediática ha respaldado las decisiones del régimen uribista, puesto que constantemente lleva adelante campañas propagandísticas contra las FARC-EP y sus integrantes, convirtiéndose en el instrumento adecuado para la manipulación de las personas respecto a lo que piensan sobre la organización revolucionaria colombiana.
Estos hechos concretos demuestran que el régimen narcoparaterrorista colombiano respaldado por los EE.UU., ha puesto en marcha abiertamente una campaña internacional para criminalizar, judicializar, perseguir y atentar contra quienes manifiesten su apoyo a la insurgencia y lucha revolucionaria en Colombia. Sólo basta recordar la captura del académico Miguel Ángel Beltrán en México, la solicitud de extradición de Lucía Moret, sobreviviente del ataque criminal perpetrado contra el campamento de Raúl Reyes en Angostura, así como la detención en España de Rosario García Albert por su presunta colaboración con las FARC-EP.

Tras el golpe militar perpetrado por los gorilas del ejército chileno, comandado por el criminal Augusto Pinochet contra el gobierno socialista del presidente Salvador Allende en 1973, se puso en ejecución un plan conjunto con las dictaduras del cono sur, la CIA y los servicios de inteligencia del mundo entero para perseguir a las y los revolucionarios que se enfrentaban a esos regímenes criminales. El secuestro, las detenciones ilegales, la extradición, el encarcelamiento, la tortura, las desapariciones fueron las acciones llevadas a cabo por las fuerzas represivas contra toda persona considerada enemiga de las dictaduras y de formar parte de organizaciones revolucionarias de izquierda.

Hoy, con el pretexto de defender la democracia, el régimen criminal uribista tiene el mismo objetivo político que el que se trazaron los dictadorzuelos en América Latina en la década de 1970 con el Plan Cóndor: desmovilizar a las organizaciones populares, paralizar a los colectivos en base al terror ejercido por las fuerzas represivas y socavar las bases de apoyo a los movimientos revolucionarios, en armas o no, mediante la criminalización de cada una de las actividades que se lleven a cabo como parte de la solidaridad internacionalista con esos movimientos.

El narcoparamilitar vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, acuso a las fuerzas revolucionarias aglutinadas en el MCB de pretender implantar un totalitarismo en la región, atentando contra la “democracia”, por lo cual pidió tomar acciones judiciales contra sus integrantes, a la vez que solicitó se proscriban esos movimientos.

Los mafiosos que gobiernan Colombia acusan al MCB de ser el brazo político de las FARC-EP, desconociendo que esa agrupación revolucionaria es no sólo un ejército del pueblo, sino una organización política que tiene sus propias estructuras para llevar adelante su tarea ideológica como el Partido Comunista Clandestino Colombiano y el Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia. El MCB se nutre en ese sentido de esa experiencia valiosa de lucha, llevada a cabo con firmeza revolucionaria a lo largo de cincuenta años y que se expresa en el ejemplo combativo del Comandante Manuel Marulanda Vélez.

La captura de Simón Trinidad, en enero de 2004 en Quito, así como el secuestro de Rodrigo Granda, el 14 de diciembre de 2005 en Caracas, son otros hechos que confirman que el gobierno colombiano tiene un plan internacional de persecución a las fuerzas revolucionarias y sus bases de apoyo, plan que no contempla, de ninguna manera, el respeto a la normativa jurídica internacional, como lo evidencian los hechos señalados, así como el ataque a territorio ecuatoriano y las amenazas de ataque contra territorio venezolano vertidas directamente por el actual ministro de Defensa colombiano, Gabriel Silva Luján.

En este contexto se hace necesario señalar:

• Que el terrorismo emana de un régimen criminal, corrupto, enquistado hoy en la Casa de Nariño, cuyo principal representante es el narcotraficante número 82 del cartel de Medellín, el mafioso Álvaro Uribe.
• Que el terrorismo de Estado es causante de los crímenes más execrables contra el pueblo colombiano, hechos cometidos tanto por las fuerzas militares y paramilitares de ese país puestas al servicio de la oligarquía santanderista y de la política genocida del imperialismo yanqui. Más de 300 mil asesinatos han sido cometidos por los paramilitares que, lejos de desmovilizarse, hoy actúan bajo otras denominaciones como las Águilas Negras. De igual manera, el ejército es responsable de la matanza de campesinos para hacerlos pasar por guerrilleros, crímenes en los cuales están involucrados altos oficiales de esa institución castrense.
• Que la violencia en Colombia tiene un origen histórico, la misma que tiene que ver con la aplicación de métodos crueles por parte de la oligarquía colombiana para mantener su poder y las relaciones de explotación a las que han sometido a la clase trabajadora colombiana, tanto en el campo como en las zonas industriales. Según un informe de la FAO el 49,2% de la población de Colombia es pobre, la pobreza extrema alcanza el 14,7%, lo que equivale a 7,4 millones de personas viviendo en la indigencia. En la zona rural la situación todavía es peor, elevándose a 60% los hogares que viven por debajo de la línea de pobreza. En el mundo, Colombia ocupa el tercer lugar entre los países con mayores desigualdades económicas y sociales.
• Que los EE.UU. son responsables directos de la situación político-militar que vive Colombia, país al que consideran parte de su patio trasero, el mismo que constituye para los intereses imperiales una zona geoestratégica importante para mantener la vigilancia y control del continente, además de ser una nación rica en recursos naturales muy apetecidos por el “águila del norte”. La instalación de bases militares en territorio colombiano así lo evidencia, lo cual además confirma la política entreguista, rastrera y servil del régimen uribista que con ello ha permitido que el imperialismo yanqui convierta a Colombia en su colonia.
• Que la industria político-mediática de la mentira juega un rol fundamental para la consolidación hegemónica de la oligarquía colombiana y el imperialismo que, con el pretexto de defender el orden institucional y la democracia, llevan adelante una política genocida contra el pueblo colombiano, la cual se hace evidente con la aplicación de la denominada Doctrina de Seguridad Democrática. Los medios no disimulan su alegría por cada acción efectiva llevada a cabo contra las fuerzas revolucionarias colombianas. Ellos son el instrumento de propaganda necesario para crear una imagen desfavorable de la insurgencia.
• Que la existencia de movimientos revolucionarios armados en Colombia es la respuesta legítima del pueblo frente a la violencia ejercida por las clases explotadoras, el imperialismo yanqui y las transnacionales capitalistas. El derecho a la resistencia y a la rebelión armada es la única alternativa que la oligarquía colombiana ha dejado a un pueblo al que pretenden masacrar o someter totalmente, dejándolo sin ningún mecanismo de defensa.
• Que, de ninguna manera, las fuerzas progresistas, de izquierda, verdaderamente revolucionarias en el mundo pueden internalizar y hacer suyo el discurso de los poderosos que condena la lucha de los pueblos y sus métodos legítimos para hacerle frente a las fuerzas opresoras, explotadoras. Las organizaciones, los movimientos revolucionarios deben contar con el apoyo decidido de los colectivos sociales. La internacional del crimen y el terror no está representada en esas fuerzas, sino por el Pentágono, la CIA, la DEA, el FBI, la Interpol, el Mossad y la OTAN.
• Que los pueblos no tienen porque pedir permiso o justificar sus acciones frente a criminales como Uribe, Padilla o Santos. Es un derecho fundamental y una necesidad el que los colectivos sociales, frente al embate que sufren por parte de las fuerzas de la reacción, se autoorganicen y combatan para cambiar el orden establecido, mediante la aplicación de cualquier forma de lucha, siempre que ésta esté apoyada en un amplio movimiento de masas.

El imperialismo y las oligarquías criollas tienen miedo a la unidad de los pueblos y sus organizaciones. La consigna bolivariana de “unidad, unidad y unidad”, materializada en la práctica, pone a temblar a las clases que históricamente han detentado el poder bajo el capitalismo. Saben y están conscientes de que unidos los pueblos son mucho más fuertes, mientras que separados son débiles y fáciles de someter.

Por ello, frente a la constitución del Movimiento Continental Bolivariano, empiezan a buscar y a poner en ejecución todos los mecanismos a su alcance para someterlo.
Claudicar ante el chantaje que pretenden imponer mediante la judicialización de quienes integran el MCB, significaría una derrota inminente de las fuerzas revolucionarias no sólo del continente, sino de otras regiones del mundo.

El MCB nació para crecer como una fuerza internacionalista, en la que se conjugan diversas organizaciones políticas, revolucionarias, insurgentes; sin dogmas, ni sectarismos. Por el contrario, el arma de la crítica constituye un instrumento necesario para fortalecer el movimiento, sin caer en la trampa de que con sólo este instrumento se puede derrotar al sistema capitalista y las clases que detentan el poder.

Ante los ataques y la criminalización a la que pretenden someter los terroristas del régimen colombiano y estadounidense a las y los integrantes del MCB, hay que responder con mayor entrega a la causa de la revolución, practicando la solidaridad internacional con todas y todos aquellos que sean objeto de persecución por parte de la internacional narcoparaterrorista del crimen organizado, dirigida desde la Casa Blanca y desde el “paracio” de Nariño.

En este sentido es importante el fortalecimiento de las diversas redes de acción y sobre todo de los medios revolucionarios para hacerle frente a la intoxicación y manipulación ideológica de falsimedia.

¡Con Bolívar y nuestros héroes!
¡Victoria absoluta o nada!

14 de diciembre de 2009